IGLESIA ADVENTISTA DEL SEPTIMO DIA

lunes, septiembre 18, 2006

Un Diálogo con Dios Acerca del Sábado

Un Diálogo con Dios Acerca del Sábado Por: Erling Calkins Dime, Señor, ¿tienes tú un día especial de descanso para tus seguidores? "Yo fuí en el Espíritu en el día del Señor". Apocalipsis 1:10.
Pero ¿cuál es el día del Señor? ¿De qué día de la semana eres tú el Señor? "Porque Señor es del sábado el Hijo del hombre". S. Mateo 12:8.
Hay siete días en la semana. ¿Cuál de ellos es el día de reposo? "El séptimo día es sábado o fiesta del Señor Dios tuyo". Cuarto mandamiento. (Exodo 20:8-10, versión de Félix Torres Amat).
¿Qué día de acuerdo con nuestro cómputo, es el séptimo; el sábado o el domingo? "Y como pasó el sábado, María Magdalena, y María madre de Jacobo,...muy de mañana, el primer día de la semana, vienen al sepulcro, ya salido el sol... Y entradas en el sepulcro, vieron un mancebo... Mas él les dice: No os asustéis; buscáis a Jesús Nazareno, el que fue crucificado; resucitado ha". S. Marcos 16:1-6. (Nota: Todo el mundo sabe que el domingo fue el día de la resurrección. El sábado había pasado cuando amaneció. Es, pues, evidente que el sábado es el día anterior al domingo).
Pero, Señor, ¿no aboliste tú la ley que contiene el mandamiento del sábado? "No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas: no he venido para abrogar, sino a cumplir". S. Mateo 5:17.
Bien, por lo menos, ¿no cambiaste tú uno de los mandamientos, de manera que hoy tus seguidores puedan guardar otro día fuera del séptimo? "Porque de cierto os digo, que hasta que perezca el cielo y la tierra, ni una jota ni un tilde perecerá de la ley, hasta que todas las cosas sean hechas". S. Mateo 5:18.
Pero, Señor, ¿no es el sábado un día judío? ¿No es el séptimo el día de reposo de los judíos? "El sábado por causa del hombre es hecho". S. Marcos 2:27. (El sábado fue hecho y entregado al hombre genéricamente hablando, 1500 años antes de la existencia de cualquier judío. -Véase Génesis 2:1-3).
Alguien me dijo que después de tu crucifixión, Señor, tus seguidores no continuaron guardando el séptimo día de acuerdo con el mandamiento. ¿Es cierto? "Y era día de la víspera de la Pascua; y estaba para rayar el sábado. Y las mujeres que con él habían venido de Galilea, siguieron también y vieron el sepulcro, y cómo fue puesto su cuerpo. Y vueltas, aparejaron drogas aromáticas y ungüentos; y reposaron el sábado, conforme al mandamiento". S. Lucas 23:54-56.
Pero, ¿acaso el apóstol Pablo no se reunía siempre con los cristianos de su tiempo en domingo, en honor a la resurrección? ¿Qué costumbre tenía él con respecto al día de culto? "Y Pablo, como acostumbraba, entró a ellos, y por tres sábados disputó con ellos de las Escrituras". Hechos 17:2.
¿Se reunía también con los conversos gentiles en sábado? Tal vez él se congregaba con los judíos en sábado y con los griegos en domingo. ¿Cuál es la verdad, Señor? "Y disputaba en la sinagoga todos los sábados, y persuadía a Judíos y a Griegos". Hechos 18:4.
¿Qué enseñó Pablo con respecto a la observancia del sábado? "Por tanto, queda un reposo para el pueblo de Dios. Porque el que ha entrado en su reposo, también él ha reposado de sus obras, como Dios de las suyas". Hebreos 4:9,10.
Pero, ¿a qué día se refirió Pablo cuando habló de descansar como descansó Dios? "Porque en un cierto lugar dijo así del séptimo día: Y reposó Dios de todas sus obras en el séptimo día". Hebreos 4:4.
¿Es ésta, pues, la instrucción que tú das con respecto a la observancia del sábado? "Porque no he rehuído de anunciaros todo el consejo de Dios". Hechos 20:27. (En el Nuevo Testamento hay nada menos que 59 referencias al sábado. El libro de los Hechos alude a 84 sábados en que el apóstol San Pablo y sus asociados realizaron servicios religiosos. Sin embargo, no hay una sola palabra en toda la Biblia que autorice la observancia del domingo).
Pero entonces, ¿por qué tantas personas guardan el domingo en lugar del sábado? Si la Biblia enseña la observancia del sábado, ¿quién introdujo la observancia del domingo, y cuándo lo hizo? "Y [la potencia llamada 'cuerno pequeño'] hablará palabras contra el Altísimo,... y pensará en mudar los tiempos y la ley". Daniel 7:25. La Iglesia Romana es el cuerno pequeño de Daniel 7;
¿quieres decir tú, Señor, que ella pensaría en cambiar la ley de Dios? "Pregunta ahora a los sacerdotes acerca de la ley". Haggeo 2:11.
Bien, le preguntaré a Esteban Keenan, un sacerdote católico: ¿Cree su iglesia que tiene poder de cambiar la ley de Dios? "Si no tuviera tal poder, no podría haber hecho aquello en que concuerdan todos los modernos eruditos en religión; no podría haber reemplazado la observancia del sábado, séptimo de la semana, por la observancia del domingo, primer día de la semana, un cambio para el cual no existe autoridad bíblica". -Doctrinal Catechism, pág. 174.
¿Cuándo se realizó ese cambio? "Observamos el domingo en lugar del sábado porque la Iglesia Católica en el Concilio de Laodicea (364 de J.C.) transfirió la solemnidad del sábado al domingo". -The Converts Catechism, Pedro Geirmann, pág. 50. (Este catecismo recibió la bendición papal el 25 de Enero de 1910).
¿Están de acuerdo con esto los ministros protestantes? Los Congregacionalistas dicen: "Es completamente claro que, por rígida o devotamente que pasemos el domingo, no estamos observando el sábado". -Dr. R. W. Dale, en Ten Commandments, pág. 106. Los Metodistas: "Sábado, en el lenguaje hebreo, significa descanso, y es el séptimo día de la semana,... y debe confesarse que no existe ley en el Nuevo Testamento concerniente al primer día". -Diccionario Teológico de Buck. Los Bautistas: "Ha existido y existe un mandamiento que ordena guardar el sábado, pero el sábado no era el domingo. Se dirá, sin embargo, y con cierto aire de triunfo, que el sábado fue transferido del séptimo al primer día de la semana... ¿Dónde puede hallarse registrada esta transferencia? No en el Nuevo Testamento- absolutamente no. ...Por supuesto, bien sé que el domingo comenzó a observarse durante la historia cristiana primitiva. ...Pero es lamentable que haya venido rotulado con la marca del paganismo, y bautizado con el nombre del dios sol, cuando fue adoptado y sancionado por la apostasía papal, y transmitido como un sagrado legado al protestantismo". Dr. E. T. Hiscox, autor del Baptist Manual.
¿Qué diferencia hace el día que yo observo? Un día equivale a otro día, ¿no es cierto? "¿No sabéis que a quien os prestáis vosotros mismos por siervos para obedecerle, sois siervos de aquel a quien obedecéis, o del pecado para muerte, o de la obediencia para justicia?". Romanos 6:16
¿Qué haré, entonces? ¿Guardaré el sábado del mandamiento de Dios o el domingo del hombre? "Es menester obedecer a Dios antes que a los hombres". Hechos 5:29.
Bien, Señor, ¿qué piensas tú de la observancia del domingo? "Así habéis invalidado el mandamiento de Dios con vuestra tradición. ...Más en vano me honran, enseñando doctrinas y mandamientos de hombres". S. Mateo 15:6,9.
Pero los millones de personas que observan el domingo no pueden estar equivocados, ¿no es cierto? "Entrad por la puerta estrecha: porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella. Porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan". S. Mateo 7:13,14. (Solo unos pocos obedecieron a Dios en los días de Noé, en los días de Lot, en los días de Cristo. La mayoría se perdió).
Pero, el Dr. Fulano de Tal es un hombre muy sabio: ¿Por qué él y todos los grandes predicadores no observan el sábado? "Porque mirad, hermanos, vuestra vocación, que no sois muchos sabios según la carne, no muchos poderosos, no muchos nobles; antes lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo flaco del mundo escogió Dios, para avergonzar lo fuerte". 1 Corintios 1:26,27 (Nota: Los grandes maestros religiosos en los días de Cristo rechazaron la verdad también. Sus seguidores pertenecían al común del pueblo).
Pero yo he aceptado al Señor Jesús; yo sé que es mi Salvador; yo sé que Él me ha recibido, y sin embargo he estado observando el domingo. Por cierto que no me perderé si no guardo el sábado ahora, ¿no es así? "Empero Dios, habiendo disimulado los tiempos de esta ignorancia, ahora denuncia a todos los hombres en todos los lugares que se arrepientan". Hechos 17:30.
Yo te conozco, Señor; tú no me condenarás por no observar el sábado, ¿no es verdad? "El que dice, yo le he conocido, y no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso, y no hay verdad en él". 1 S. Juan 2:4.
Pero, ¿no es suficiente que yo ame al Señor y viva de acuerdo con la ley de amor? "Si me amáis, guardad mis mandamientos". S. Juan 14:15.
¿Abarca esto los diez mandamientos? "Porque cualquiera que hubiere guardado toda la ley, y ofendiere en un punto, es hecho culpable de todos". Santiago 2:10.
Bien, yo creo que si tratamos de seguir a Jesús, eso es todo lo que necesitamos. ¿No es cierto, Señor Jesús? "El que dice que está en él, debe andar como él anduvo". 1 S. Juan 2:6.
¿Cómo actuaste tú, Señor? ¿Cuál fue tu costumbre? "Y vino a Nazaret, donde había sido criado; y entró, conforme a su costumbre, el día del sábado en la sinagoga, y se levantó a leer". S. Lucas 4:16.
Pero, Señor, esto ocurrió hace 1900 años. ¿No observarías algún otro día que no fuera el sábado si vinieras a la tierra hoy? "Yo Jehová, no me mudo". Malaquías 3:6. "Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos". Hebreos 13:8.
¿Depende mi salvación de mi obediencia a este mandato sabático? "Y consumado, vino a ser causa de eterna salud a todos los que le obedecen". Hebreos 5:9.
¿Crees tú que es absolutamente necesario guardar los mandamientos para recibir la vida eterna? "Si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos". S. Mateo 19:17.
Pero todavía yo no veo por qué insistes en el séptimo día, Señor. ¿No es acaso el domingo tan bueno como el sábado? "Y bendijo Dios al día séptimo y santificólo". Génesis 2:3. "Él bendijo, y no podré revocarla". Números 23:20. "Tú, Jehová, la has bendecido, y será bendita para siempre". 1 Crónicas 17:27.
Bien, me parece que si observo un día de cada siete, sin preocuparme de que sea uno en particular, esto debe ser suficiente. "Hay camino que al hombre parece derecho; empero su fin son caminos de muerte". Proverbios 16:25. "Las cosas que son del Espíritu...se han de examinar espiritualmente". 1 Corintios 2:13,14.
¡Pero, Señor! ¿No puedo actuar de alguna otra manera? ¿No me llevará al cielo lo que yo profeso? "No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos: más el que hiciere la voluntad de mi Padre que está en los cielos". S. Mateo 7:21.
Sin embargo yo oro. "El que aparta su oído para no oir la ley, su oración también es abominable". Proverbios 28:9.
Pero, Señor, mira a la gente que obra milagros en tu nombre. Algunos sanan a los enfermos, otros hablan en lenguas y hacen muchas maravillas; sin embargo no guardan el sábado. "Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre lanzamos demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les protestaré: Nunca os conocí; apartaos de mí, obradores de maldad". S. Mateo 7:22,23.
Sí, yo sé que el sábado es el día correcto; pero mis negocios sufrirían si cerrara el sábado. Podría perder mi trabajo, ¡No me sería posible progresar en el mundo! "¿Qué aprovechará al hombre, si granjeare todo el mundo, y pierde su alma?" S. Marcos 8:36.
Bien, en cuanto a mí mismo, no me preocupo; pero ¿qué dices de mi familia? ¿No sería mejor para mí trabajar el sábado que dejar a mi familia pasar hambre? "Vuestro Padre celestial sabe que de todas estas cosas habéis menester. Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas". S. Mateo 6:32,33. "No he visto justo desamparado, ni su simiente que mendige pan". Salmos 37:25.
Mis amigos se burlarán de mí y me ridiculizarán. "Bienaventurados sois cuando os vituperaren, ...y dijeren de vosotros todo mal por mi causa mintiendo. Gozaos y alegraos; porque vuestra merced es grande en los cielos". S. Mateo 5:11,12. "Si el mundo os aborrece, sabed que a mí me aborreció antes que a vosotros". S. Juan 15:18.
Pero suponte que mi propia familia no esté de acuerdo conmigo.
¿Deberé yo ir contra sus deseos, lo cual significaría en algunos casos una división en el hogar? "El que ama padre o madre más que a mí, no es digno de mí; y el que ama hijo o hija más que a mí, no es digno de mí. Y el que no toma su cruz, y sigue en pos de mí, no es digno de mí". S. Mateo 10:37,38. "Así pues, cualquiera de vosotros que no renuncia a todas las cosas que posee, no puede ser mi discípulo". S. Lucas 14:33.
Temo que no sería capaz de soportar todas estas pruebas. Soy demasiado débil. "Bástate en mi gracia; porque mi potencia en la flaqueza se perfecciona. ...Cuando soy flaco, entonces soy poderoso". 2 Corintios 12:9,10. "Todo lo puedo en Cristo que me fortalece". Filipenses 4:13.
Entonces, Señor, ¿cuál es la recompensa por ser fiel a ti y a los mandamientos? "Nadie hay que haya dejado casa, padres, o hermanos, o mujer, o hijos, por el reino de Dios, que no haya de recibir mucho más en este tiempo, y en el siglo venidero la vida eterna". S. Lucas 18:29,30. "Bienaventurados los que guardan sus mandamientos, para que su potencia sea en el árbol de la vida, y que entren por las puertas en la ciudad". Apocalipsis 22:14.
Señor, espero tener un hogar en la tierra renovada. ¿Observaremos el sábado allí también? "Porque como los cielos nuevos y la nueva tierra, que yo hago, permanecen delate de mí, dice Jehová, así permanecerá vuestra simiente y vuestro nombre. Y será que de mes en mes, y de sábado en sábado, vendrá toda carne a adorar delante de mí, dijo Jehová". Isaías 66:22,23. Pues entonces, Señor, sea hecha tu voluntad en la tierra así como en el cielo. Con tu ayuda guardaré el sábado. "Bien, buen siervo y fiel". S. Mateo 25:21. ¿QUÉ MARCA RECIBIRÉIS? "La Iglesia Católica, más de mil años antes de la existencia de un solo protestante, en virtud de su misión divina, cambió el día del sábado al domingo". (Catholic Mirror, septiembre de 1893) "Por supuesto, la Iglesia Católica pretende que el cambio fue hecho por ella. Y este acto es una marca de su poder y autoridad eclesiásticos en los asuntos religiosos." (C.F. Thomas, Canciller del Cardenal Gibbons) "La observancia del domingo por los protestantes es un homenaje que tributan, muy a pesar suyo, a la autoridad de la Iglesia Católica". (Plain Talk for Protestant, pág. 213) "Y santificad mis sábados, y sean por señal entre mí y vosotros, para que sepáis que yo soy Jehová vuestro Dios". (Ezequiel 20:20)

¿Cual es el Verdadero Bautizmo?

El Bautismo

Por medio del bautismo confesamos nuestra fe en la muerte y resurrección de Jesucristo, y damos testimonio de nuestra muerte al pecado y de nuestro propósito de andar en novedad de vida. Por medio del bautismo confesamos nuestra fe en la muerte y resurrección de Jesucristo, y damos testimonio de nuestra muerte al pecado y de nuestro propósito de andar en novedad de vida. De este modo reconocemos a Cristo como nuestro Señor y Salvador, llegamos a ser su pueblo y somos recibidos como miembros de su iglesia.El bautismo es un símbolo de nuestra unión con Cristo, del perdón de nuestros pecados y de nuestra recepción del Espíritu Santo.Se realiza por inmersión en agua, y está íntimamente vinculado con una afirmación de fe en Jesús y con evidencias de arrepentimiento del pecado.Sigue a la instrucción en las Sagradas Escrituras y a la aceptación de sus enseñanzas.

Referencias Bíblicas

  • Romanos 6:1-6
  • Colosenses 2:12-13
  • Hechos 16:30-33
  • Hechos 22:16
  • Hechos 2:38
  • Mateo 28:19-20

viernes, septiembre 15, 2006

El Sábado dia de reposo

El Sábado
Seis días se trabajará, y el séptimo día sábado de reposo será, convocación santa: ninguna obra haréis; sábado es de Jehová en todas vuestras habitaciones (Levítico 23:3) ORIGEN Y CELEBRACIÓN
La palabra sábado proviene del hebreo Shabat y significa descanso o cesación. El origen de éste día se remonta al tiempo de la creación, cuando Dios hizo los cielos y la tierra en seis días, y descansó en el día séptimo de aquello que había hecho; por ésta razón bendijo y santificó el sábado, señalándolo de una manera especial para su culto (Génesis 2:2-3). En el libro de Éxodo, Moisés recuerda al pueblo de Israel el mandato de guardar el sábado y las sanciones a que se hacía merecedor quien infringía el día de reposo (Éxodo 16:22-30, 31:14-17). La observancia del sábado era de tarde a tarde y debía ser santificado, cuidando hacer de la horas que este tiempo abarcaba, horas sagradas dedicadas a Dios, no haciendo las actividades cotidianas (Éxodo 23:12, Levítico 23:32). EN EL NUEVO TESTAMENTO
El sábado era celosamente guardado por el pueblo judío, siendo las sinagogas los lugares de reunión en éste día de reposo (Hechos 15:21). Nuestro Señor Jesucristo, como judío y por lo tanto súbdito a la ley, observó el mandamiento, y en varias ocasiones hizo ver la necesidad de utilizar éste día santificado para hacer sólo lo bueno delante de Dios (Marcos 1:21, 6:2; Mateo 12:9-14). El celo de los judíos por éste día era utilizado para atacar a Nuestro Señor, porque consideraban que Él y sus discípulos profanaban el sábado, pero el Señor Jesús les hace ver su potestad como Señor aún del Sábado (Juan 7:23, 9:14; Lucas 14:1; Mateo 12:8). En los apóstoles podemos observar continuidad en la guarda del día de reposo, pues consideraban que cumplían la voluntad de Jesús. En el libro de Hechos se les menciona predicando a Cristo en las sinagogas los días sábado. En los viajes de Pablo, el apóstol de los gentiles, podemos apreciar que el estudio de la voluntad divina no se hacía únicamente en las sinagogas, sino en cualquier lugar de reunión para este fin (Hechos 9:20; 13:5,14,42,44; 16:13). Los gentiles convertidos, al recibir la instrucción acerca de la observancia del sábado como día de descanso, obtienen la oportunidad de participar de las bendiciones del cumplimiento con la ley (Hechos 13:42; Hebreos 4:2, 4, 10-11). EN LA IGLESIA DE DIOS
La Ley de Dios es Eterna y por lo tanto lo que Dios estableció no lo puede modificar el hombre. La Iglesia de Dios cumple fielmente con la voluntad del Omnipotente expresada en el cuarto mandamiento (Éxodo 20:8-11). Nuestro Señor Jesucristo, a quien se dio toda potestad tanto en el cielo como en la tierra, fue hecho súbdito a la Ley, cuanto más los que anhelamos participar de la promesa hecha a Abraham (Gálatas 3:29). Nosotros, los que hemos venido a tomar parte de la buena oliva, hallamos en el Antiguo y Nuevo Testamento las razones dadas por el Omnipotente para la observancia del día de reposo, así como la forma en que debe guardarse: No haciendo nuestros caminos De tarde a tarde Acercándonos a la casa de oración para oír la Palabra Divina y alabar al Dios de Israel No es correcto comprar ni vender No cocinar en el día sábado ¡Alégrate hermano! Es fiesta a Jehová. Acudamos juntos a la Casa de Oración en el Día Sábado de reposo, día Santificado, señal entre Dios y los hombres

28 Creencias Adventistas

Los Adventistas del Séptimo Día aceptan la Biblia como su único credo y mantienen creencias fundamentales como enseñan las Sagradas Escrituras. Estas creencias constituyen la percepción y expresión que la Iglesia sostiene con respecto a las enseñanzas bíblicas. 1. Las Sagradas Escrituras Las Sagradas Escrituras, el Antiguo y el Nuevo Testamento, son la Palabra de Dios escrita, dada por inspiración divina por intermedio de santos hombres de Dios que hablaron y escribieron al ser movidos por el Espíritu Santo. (II Pedro 1:20 y 21; II Tim. 3:16 y 17; Sal. 119:105; Prov. 30:5 y 6; Isa. 8:20; Juan 10:35; 17:17; I Tes. 2:13; Heb. 4:12). 2. La Trinidad: Hay un sólo Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo, una unidad de tres Personas coeternas. Dios es inmortal, omnipotente, omnisciente, encima de todo, y siempre presente. (Deut. 6:4; 29:29; Mat. 28:19; II Cor. 13:13; Efes. 4:4-6; I Pedro 1:2; I Tim. 1:17; Apoc. 14:6 y 7). 3. Dios Padre: Dios, el Eterno Padre, es el Creador, el Originador, el Mantenedor y el Soberano de toda la creación. Él es justo y santo, compasivo y clemente, tardo en airarse, y grande en constante amor y fidelidad. (Gén. 1:1; Apoc. 4:11; I Cor. 15:28; Juan 3:16; I Juan 4:8; I Tim. 1:17: Éxo. 34:6 y 7; Juan 14:9). 4. Dios Hijo: Dios, el Hijo Eterno, se encarnó en Jesucristo. Por medio de Él se crearon todas las cosas, se reveló el carácter de Dios, se efectuó la salvación de la humanidad y se juzga el mundo. Jesús sufrió y murió en la cruz por nuestros pecados y en nuestro lugar, fue resucitado entre los muertos y ascendió para administrar en el santuario celestial a nuestro favor. Vendrá otra vez para la liberación final de Su pueblo y la restauración de todas las cosas. (Juan 1:1-3 y14; 5:22; Col. 1:15-19; Juan 10:30; 14:9; Rom. 5:18; 6:23; II Cor. 5:17-21; Lucas 1:35; Filip. 2:5-11; I Cor. 15:3 y 4; Heb. 2:9-18; 4:15; 7:25; 8:1 y 2; 9:28; Juan 14:1-3; I Ped. 2:21; Apoc. 22:20). Ver video (Realvideo 3 minutos). 5. Dios Espíritu Santo: Dios, el Espíritu Santo, desempeñó una parte activa con el Padre y el Hijo en la Creación, Encarnación y Redención. Inspiró a los escritores de las Escrituras. Llenó de poder la vida de Cristo. Atrae y convence a los seres humanos; y los que se muestran sensibles, son renovados y transformados por Él, a imagen de Dios. Concede dones espirituales a la Iglesia. (Gén. 1:1 y 2; Lucas 1:35; II Pedro 1:21; Lucas 4:18; Hechos 10:38; II Cor. 3:18; Efes. 4:11 y 12; Atos 1:8; Juan 14:16-18 y 26; 15:26 y 27; 16:7-13; Rom. 1:1-4). 6. Dios es el Creador: Dios es el Creador de todas las cosas y reveló en las Escrituras el relato auténtico de Su actividad creadora. En seis días hizo el Señor los Cielos y la Tierra y todo lo que tiene vida sobre la Tierra, y descansó el séptimo día de esa primera semana. (Gén. 1;2; Éxo. 20:8-11; Sal. 19:1-6; 33:6 y 9; 104; Heb. 11:3; Juan 1:1-3; Col. 1:16 y 17). 7. La Naturaleza del Hombre: El hombre y la mujer fueron formados a imagen de Dios con individualidad y con el poder y la libertad de pensar y actuar. Como han sido creados como seres libres, cada uno es una unidad indivisible de cuerpo, mente y alma, y dependiente de Dios en cuanto a la vida, respiración y todo lo demás. Cuando nuestros primeros padres desobedecieron a Dios, negaron su dependencia de Él y cayeron de sua elevada posición abajo de Dios. La imagen de Dios en ellos, fue desfigurada, se volvieron mortales. Sus descendientes comparten esa naturaleza caída y de sus consecuencias. (Gén. 1:26-28; 2:7; Sal. 8:4-8; Hechos 17:24-28; Gén. 3; Sal. 51:5; Rom. 5:12-17; II Cor. 5:19 y 20). 8. El Gran Conflicto: Toda la humanidad está involucrada en un gran conflicto entre Cristo y Satanás, en cuanto al carácter de Dios, Su Ley y Su soberanía sobre el Universo. Ese conflicto se originó en el Cielo, cuando un ser creado, dotado de libertad de elección, por exaltación propia, se convirtió en Satanás, el adversario de Dios, y condujo la rebelión de una parte de los ángeles. Él introdujo el espíritu de rebelión en este mundo. Observado por toda la Creación, este mundo se convirtió en el palco del conflicto universal, dentro del cual será finalmente reivindicado el Dios de amor. (Apoc. 12:4-9; Isa. 14:12-14; Ezeq. 28:12-18; Gén. 3; Gén. 6-8; II Pedro 3:6; Rom. 1:19-32; 5:19-21; 8:19-22; Heb. 1:4-14; I Cor. 4:9). 9. Vida, Muerte y Ressurrección de Cristo: En la vida de Cristo, de perfecta obediencia a la voluntad de Dios, y en Su sufrimiento, muerte y resurrección, Dios proveyó el único medio de expiación del pecado humano, de modo que los que aceptan esa expiación por fe, puedan tener vida eterna, y toda la Creación comprenda mejor el infinito y santo amor del Creador. (Juan 3:16; Isa. 53; II Cor. 5:14, 15 y 19-21; Rom. 1:4; 3:25; 4:25; 8:3 y 4; Filip. 2:6-11; I Juan 2:2; 4:10; Col. 2:15). 10. La Experiencia de la Salvación: En infinito amor y misericordia, Dios permitió que Cristo se convirtiese en pecado por nosotros, para que en Él fuésemos hechos justicia de Dios. Guiados por el Espíritu Santo reconocemos nuestra pecaminosidad, nos arrepentimos de nuestras transgresiones y tenemos fe en Jesús como Señor y Cristo, como Sustituto y Ejemplo. Esta fe que acepta la salvación, viene del poder de la Palabra y es el don de la gracia de Dios. Por medio de Cristo somos justificados y libertados del dominio del pecado. Por medio del Espíritu, nacemos de nuevo y somos justificados. Permaneciendo en Él, participamos de la naturaleza divina y tenemos la seguridad de la salvación, ahora y en el Juizo. (Sal. 27:1; Isa. 12:2; Jonas 2:9; Juan 3:16; II Cor. 5:17-21; Gál. 1:4; 2:19 y 20; 3:13; 4:4-7; Rom. 3:24-26; 4:25; 5:6-10; 8:1-4, 14, 15, 26 y 27; 10:7; I Cor. 2:5; 15:3 y 4; I Juan 1:9; 2:1 y 2; Efes. 2:5-10; 3:16-19; Gál. 3:26; Juan 3:3-8; Mat. 18:3; I Pedro 1:23; 2:21; Heb. 8:7-12). 11. Crecimiento en Cristo: Por su muerte en la cruz Jesús triunfó sobre las fuerzas del mal. El subyugó los espíritus de demonios durante Su ministerio terrestre y quebró su poder y tornó cierto su destino final. La victoria de Jesús nos da victoria sobre las fuerzas del mal que continúan procurando controlarnos, mientras caminamos con El en paz, alegría, y con la certeza de Su amor. Ahora el Espíritu Santo vive con nosotros y nos da poder. Continuamente comprometidos con Jesús como nuestro Salvador y Señor, somos libres del fardo de nuestros hechos pasados. No más viviremos en la oscuridad, con miedo de los poderes del mal, ignorancia, y la falta de sentido de nuestro antiguo modo de vida. En esa nueva libertad en Jesús, somos llamados a creces en semejanza a Su carácter, comulgando con El diariamente en oración, alimentándonos de Su Palabra, meditando en eso y en Su providencia, cantando sus alabanzas, reuniéndonos juntos en adoración, y participando en la misión de la Iglesia. A medida que nos entreguemos al servicio de amor a aquellos a nuestro alrededor y al testimonio de Su salvación, Su constante presencia con nosotros a través del Espíritu transforma cada momento y toda tarea en una experiencia espiritual. Salmos 1:1, 2, Salmos 23:4, Salmos 77:11, 12, Colosenses 1:13, 14 ,Colosenses 2:6, 14, 15, Lucas 10:17-20, Efesios 5:19, 20, Efesios 6:12-18,1 Tesalonicenses 5:23, 2 Pedro 2:9, 2 Pedro 3:18, 2 Corintios 3:17, 18, Filipenses. 3:7-14, 1 Tesalonicenses 5:16-18, Mateo 20:25-28, Juan 20:21, Gálatas 5:22-25, Romanos 8:38, 39, 1 Juan 4:4, Hebreos 10:25 12. La Iglesia: La Iglesia es la comunidad de creyentes que confiesan a Jesucristo como Señor y Salvador. Nos unimos para adorar, para comunión, para instrucción en la Palabra, para celebrar la Cena del Señor, para el servicio a toda la humanidad y para la proclamación mundial del Evangelio. La Iglesia es la Familia de Dios. La Iglesia es el cuerpo de Cristo. (Gén. 12:3; Hechos 7:38; Mat. 21:43; 16:13-20; Juan 20:21 y 22; Hechos 1:8; Rom. 8:15-17; I Cor. 12:13-27; Efes. 1:15 y 23; 2:12; 3:8-11 y 15; 4:11-15). 13. El Remaneciente y su Misión: La Iglesia universal se compone de todos los que verdaderamente creen en Cristo; pero, en los últimos días, un remaneciente ha sido llamado, a fin de guardar los mandamientos de Dios y la fe de Jesús. Este remaneciente anuncia la llegada de la hora del Juicio, proclama la salvación por medio de Cristo y predice la aproximación de Su segundo advenimiento. (Mar. 16:15; Mat. 28:18-20; 24:14; II Cor. 5:10; Apoc. 12:17; 14:6-12; 18:1-4; Efes. 5:22-27; Apoc. 21:1-14). 14. Unidad en el Cuerpo de Cristo: La Iglesia es un cuerpo con muchos miembros, llamados de toda nación, tribu, lengua y pueblo. Todos somos iguales en Cristo. Mediante la revelación de Jesucristo en las Escrituras, compartimos la misma fe y esperanza y extendemos un solo testimonio para todos. Esta unidad encuentra su fuente en la unidad del Dios triuno, que nos adoptó como Sus hijos. (Sal. 133:1; I Cor. 12:12-14; Hechos 17:26 y 27; II Cor. 5:16 y 17; Gál. 3:27-29; Col. 3:10-15; Efes. 4:1-6; Juan 17:20-23; Santiago 2:2-9; I Juan 5:1). 15. El Bautismo: Por el bautismo confesamos nuestra fe en la muerte y en la resurrección de Jesucristo y testimoniamos nuestra muerte al pecado y nuestro propósito de andar en novedad de vida, siendo aceptados como miembros por Su Iglesia. Y por inmersión en el agua se sigue la instrucción en las Escrituras Sagradas y la aceptación de sus enseñanzas. (Mat. 3:13-16; 28:19 y 20; Hechos 2:38; 16:30-33; 22:16; Rom. 6:1-6; Gál. 3:27; I Cor. 12:13; Col. 2:12 y 13; I Pedro 3:21). 16. La Cena del Señor: La Cena del Señor es una participación en los emblemas del cuerpo y de la sangre de Jesús, como expresión de fe en Él, nuestro Señor y Salvador. La preparación incluye el examen de conciencia, el arrepentimiento y la confesión. El Maestro instituyó la Ceremonia del lavamiento de pies para representar renovada purificación, para expresar la disposición de servir uno al otro en humildad semejante a la de Cristo, y para unir nuestros corazones en amor. (Mat. 26:17-30; I Cor. 11:23-30; 10:16 y 17; Juan 6:48-63; Apoc. 3:20; Juan 13:1-17). 17. Dones y Ministerios Espirituales: Dios concede a todos los miembros de Su Iglesia, en todas las épocas, dones espirituales. Siendo otorgados por la actuación del Espíritu Santo, el cual distribuye a cada miembro como le place, los dones proveen todas las aptitudes y ministerios que la Iglesia necesita para cumplir sus funciones divinamente ordenadas. Algunos miembros son llamados por Dios y dotados por el Espíritu para funciones reconocidas por la Iglesia en ministerios pastorales, evangélicos, apostólicos y de enseñanza. (Rom. 12:4-8; I Cor. 12:9-11, 27 y 28; Efes. 4:8 y 11-16; II Cor. 5:14-21; Hechos 6:1-7; I Tim. 2:1-3; I Pedro 4:10 y 11; Col. 2:19; Mat. 25:31-36). 18. El Don de Profecía: Uno de los dones del Espíritu Santo es la profecía. Este don es una característica de la Iglesia remaneciente y fue manifestado en el ministerio de Ellen G. White. Como la mensajera del Señor, sus escritos son una continua y autorizada fuente de verdad y proporcionan consuelo, orientación, instrucción y corrección a la Iglesia. (Joel 2:28 y 29; Hechos 2:14-21; Heb. 1:1-3; Apoc. 12-17; 19:10). 19. La Ley de Dios: Los grandes principios de la Ley de Dios son incorporados en los Diez Mandamientos y ejemplificados en la vida de Cristo. Expresan el amor, la voluntad y los propósitos de Dios acerca de la conducta y de las relaciones humanas, y son obligatorios a todas las personas, en todas las épocas. Esos preceptos constituyen la base del concierto de Dios con Su pueblo y la norma del juicio de Dios. (Éxo. 20:1-17; Mat. 5:17; Deut. 28:1-14; Sal. 19:7-13; Juan 14:15; Rom. 8:1-4; I Juan 5:3; Mat. 22:36-40; Efes. 2:8). 20. El Sábado: El bondadoso Creador, después de los seis dias de la Creación, descansó el séptimo día e instituyó el Sábado para todas las personas, como recordativo de la Creación. El cuarto mandamiento de la inmutable Ley de Dios requiere la observancia de este sábado del séptimo día como día de descanso, adoración y ministerio, en armonía con la enseñanza y práctica de Jesús, el Señor del Sábado. (Gén. 2:1-3; Éxo. 20:8-11; 31:12-17; Lucas 4:16; Heb. 4:1-11; Deut. 5:12-15; Isa. 56:5 y 6; 58:13 y 14; Lev. 23:32; Mar. 2:27 y 28). 21. Mayordomía: Somos mayordomos de Dios, responsables por el uso apropiado del tiempo y de las oportunidades, capacidades y posesiones, y de las bendiciones de la Tierra y sus recursos que Él colocó bajo nuestro cuidado. Reconocemos el derecho de propiedad de parte de Dios, por medio del fiel servicio a Él y a nuestros semejantes, y devolviendo los diezmos y dando ofrendas para la proclamación de Su Evangelio y para la manutención y el crecimiento de Su iglesia. (Gén. 1:26-28; 2:15; Hageo 1:3-11; Mal. 3:8-12; Mat. 23:23; I Cor. 9:9-14). 22. Conducta Cristiana: Somos llamados para ser un pueblo piadoso, que piensa, siente y actúa de acuerdo con los principios del Cielo. Para que el Espíritu recree en nosotros el carácter de nuestro Señor, solo nos involucramos con aquellas cosas que producirán en nuestra vida, pureza, salud y alegría semejantes a las de Cristo. (I Juan 2:6; Efes. 5:1-13; Rom. 12:1 y 2; I Cor. 6:19 y 20; 10:31; I Tim. 2:9 y 10; Lev. 11:1-47; II Cor. 7:1; I Pedro 3:1-4; II Cor. 10:5; Filip. 4:8). 23. Matrimonio y Familia: El casamiento fue divinamente establecido en el Edén y confirmado por Jesús como unión vitalicia entre un hombre y una mujer, en amoroso compañerismo. Para el cristiano, el compromiso matrimonial es con Dios, y con el cónyuge, y solamente debe ser asumido entre parejas que comparten la misma fe. Referente al divorcio, Jesús enseñó que la persona que se divorcia del cónyuge, a no ser por causa de fornicación, y se casa con otro, comete adulterio. Dios bendice a la familia y quiere que sus miembros se ayuden uno al otro a alcanzar completa madurez. Los padres deben educar sus hijos a amar al Señor y a obedecerle. (Gén. 2:18-25; Deut. 6:5-9; Juan 2:1-11; Efes. 5:21-33; Mat. 5:31 y 32; 19:3-9; Prov. 22:6; Efes. 6:1-4; Mal. 4:5 y 6; Mar. 10:11 y 12; Lucas 16:18; I Cor. 7:10 y 11). 24. El Ministerio de Cristo en el Santuario Celestial: Hay un santuario en el Cielo. En él, Cristo intercede en nuestro favor, haciendo accesibles a los creyentes los beneficios de Su sacrifício expiatorio ofrecido una vez por todas, en la cruz. Él es nuestro gran Sumo Sacerdote y comenzó Su ministerio intercesor en ocasión de Su ascensión. En 1844, a final del período profético de los 2.300 días, inició la segunda y última etapa de Su ministerio expiatorio. El jucio investigador revela a los seres celestiales quien entre los muertos será digno de formar parte en la primera resurrección. También se hace manifesto quien, entre los vivos, está preparado para la traslación a Su reino eterno. La terminación del ministerio de Cristo señalará el fin del tiempo de gracia para los seres humanos, antes del Segundo advenimiento. (Heb. 1:3; 8:1-5; 9:11-28; Dan. 7:9-27; 8:13 y 14; 9:24-27; Núm. 14:34; Ezeq. 4:6; Mal. 3:1; Lev. 16; Apoc. 14:12; 20:12; 22:12). 25. La Segunda Venida de Cristo: La segunda venida de Cristo es la bendita esperanza de la Iglesia. La venida del Salvador será literal, personal, visible y universal. (Tito 2:13; Juan 14:1-3; Hechos 1:9-11; I Tes. 4:16 y 17; I Cor. 15:51-54; II Tes. 2:8; Mat. 24; Mar. 13; Lucas 21; II Tim. 3:1-5; Joel 3:9-16; Heb. 9:28). 26. Muerte y Resurrección: El salario del pecado es la muerte. Pero Dios, el único que es imortal, concederá vida eterna a Sus redimidos. Hasta aquel día, la muerte es un estado inconsciente para todas las personas. (I Tim. 6:15 y 16; Rom. 6:23; I Cor. 15:51-54; Ecles. 9:5 y 6; Sal. 146:4; I Tes. 4:13-17; Rom. 8:35-39; Juan 5:28 y 29; Apoc. 20:1-10; Juan 5:24). 27. El Milenio y el Fin del Pecado: El milenio es el reinado de mil años de Cristo con Sus santos, en el Cielo, entre la primera y la segunda resurrección. Durante este tiempo serán juzgados los impíos muertos. Al fin de ese período, Cristo con Sus Santos y la Ciudad Santa descenderán del Cielo a la Tierra. Los impíos muertos serán entonces resucitados y, con Satanás y sus ángeles, cercarán la ciudad; pero el fuego de Dios los consumirá y purificará la Tierra. El Universo quedará eternamente libre del pecado y de los pecadores. (Apoc. 20; Zac. 14:1-4; Mal. 4:1; Jer. 4:23-26; I Cor. 6; II Pedro 2:4; Ezeq. 28:18; II Tes. 1:7-9; Apoc. 19:17, 18 y 21). 28. La Nueva Tierra: En la Nueva Tierra, en que habita la justicia, Dios proveerá un hogar eterno para los remidos y un ambiente perfecto para vida, amor, alegría y aprendizaje eternos, en Su presencia. (II Pedro 3:13; Gén. 17:1-8; Isa. 35; 65:17-25; Mat. 5:5; Apoc. 21:1-7; 22:1-5; 11:15).

lunes, septiembre 11, 2006

LOGO

LOGO
La elección del logo de la Iglesia refleja los valores claves de que la Iglesia Adventista está comprometida. El fundamento es la Biblia, la Palabra de Dios que aparece abierta porque Su mensaje debe ser leído y colocado en práctica. En el centro del mensaje bíblico está la Cruz y dentro de la Biblia abierta está la llama del Espíritu Santo, el mensajero de la Verdad.Es nuestra esperanza y oración que aunque este logo muestre de manera bien simple el fundamento de las creencias y valores adventistas pueda ser reconocido como un símbolo del mensaje adventista para el mundo.
1. Las líneas. Las líneas de arriba del diseño sugieren la resurrección y ascención de Cristo en la Segunda Venida, principal foco de nuestra fe.
2. La Biblia Abierta. La Biblia forma la base del diseño y representa el fundamento bíblico de nuestras creencias. Está diseñada en una posición totalmente abiertas sugiriendo la completa aceptación de la Palabra de Dios.
3. La Llama. Este es el formato de tres líneas circulando una esfera implícita. Las líneas representan los tres ángeles de Apocalipsis 14 circulando el globo y nuestro compromiso de llevar el evangelio para todo el mundo. El formato completo forma una llama simbólica del Espíritu Santo.
4. La Cruz. El símbolo de la cruz, representando el evangelio de la salvación, está localizada en el centro del diseño para enfatizar el sacrificio de Cristo, que es el tema central de nuestra fe.

Sobre los Adventistas

Sobre los Adventistas Mensaje y propósito:
El mensaje de la Iglesia Adventista del Séptimo Día está centralizada en Jesús. El evangelio eterno, la gracia de la salvación ofrecida por el extraordinario amor de Dios revelado en la vida victoriosa, muerte vicaria y resurrección triunfante de Cristo.La gran esperanza de la Iglesia es el advenimiento de Cristo, concretización de la promesa del Señor “Vendré otra vez” para llevar a Su pueblo a un nuevo hogar; la verdad presente sobre el ministerio contemporáneo de Cristo en el Cielo, actuando como abogado y Sumo Sacerdote para aquellos que Lo acepten como Salvador personal, perdonando los pecados en un ofrecimiento de significado especial, sin precedentes, para hacer un pueblo saludable, santo y feliz.
Misión:
La misión de la Iglesia es anunciar las buenas nuevas al mundo en el contexto del mensaje de los tres ángeles de Apocalipsis 14:6-12, llevando a las personas a aceptar a Jesús como Salvador personal y se unan a Su Iglesia en la preparación para Su breve regreso.Este es un mensaje universal, para todos, en todas partes. A “cada nación, tribu, lengua y pueblo”; a cada ciudad, a cada villa; a cada país, comunidad, colonia y “criatura”. O sea, a cada persona (Marcos 16:15).
Regla de fe: La Iglesia Adventista del Séptimo Día entiende que su surgimiento “en el tiempo del fin” fue específicamente definido por la profecía bíblica.La Iglesia Adventista del Séptimo Día tiene como regla de fe, la Biblia, la Palabra de Dios preservada a lo largo de los siglos para orientación de la humanidad en el camino de vuelta al Hogar, para alcanzar la vida eterna.Juan 3:16: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna”.
Historia:
La Iglesia tuvo su inicio modesto compuesto por hombres y mujeres de varias denominaciones, temerosos a Dios y que por el estudio de la Biblia alcanzaron la comprensión de que Jesús cumpliría en breve Su promesa de regresar al mundo. Fue un comienzo tumultuoso com varias personas expulsadas de sus iglesias porque habían abrazado un mensaje más amplio a través del estudio de la Biblia.Este pequeño grupo fue creciendo, aumentando en número y en el conocimiento de la Palabra de Dios. Fue así que, en 1863, este grupo se organizó en una estructura denominacional con el nombre de Iglesia Adventista del Séptimo Día.Adventista porque cree en la promesa de Jesús “Vendré otra vez”. Del Séptimo Día porque cree en la orden de Dios que el día de descanso santificado por Él es el Sábado, el séptimo día de la semana. Éxodo 20:8-11: “Acuérdate del día de reposo para santificarlo. Seis días trabajarás, y harás toda tu obra; mas el séptimo día es reposo para Jehová tu Dios; no hagas en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas. Porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, Jehová bendijo el día de reposo y lo santificó”.Jesús confirmó que la ley permanece en vigor a través de los ejemplos dejados por Su vida: Este es el nombre y el por qué del mismo.
La Iglesia hoy:
Hoy la Iglesia Adventista del Séptimo Día es un cuerpo organizacional establecido prácticamente en todo el mundo con alrededor de 12 millones de miembros. Los niveles administrativos de la Organización son 3:Iglesias y Congregaciones – forman una Asociación o Misión.Asociaciones y Misiones – forman una Unión.Uniones – forman la Asociación General de la Iglesia Adventista del Séptimo Día.

¿Como surge la Iglesia Adventista del Séptimo Día?

¿Como surge la Iglesia Adventista del Séptimo Día?
La Iglesia Adventista del Séptimo Día (el nombre adventista es una referencia a su creencia en el advenimiento, segunda venida de Jesús), surgió entre las décadas de 1850 y 1860 simultáneamente en los Estados Unidos y en Europa. El padre jesuita chileno Manuel Lacunza, que nació en 1731, escribió un libro singular – La Venida del Mesías en Gloria y Majestad. Conocido desde 1785, el libro del padre jesuita fue impreso en 1812. Esta publicación agitó los medios religiosos y fue precursora del movimento adventista, los que creen en la segunda venida de Jesús. A principios del siglo pasado, en el seno de las iglesias evangélicas, el movimiento se expandió, teniendo como foco el advenimiento, o el regreso de Jesús en persona. De ahí surgió la palabra Adventista, caracterizando una de las creencias fundamentales de la Iglesia.
Dentro de este movimiento, se dio una atención especial al estudio de la Biblia, tanto del Nuevo como del Viejo Testamento. Surgió también la comprensión del día de reposo bíblico de acuerdo con Éxodo 20, y también el relato del Viejo Testamento, confirmado por nuestro Señor Jesucristo en el Nuevo Testamento. La observancia del cuarto mandamiento de la Ley de Dios como un homenaje semanal al Creador y al Salvador que regresará a la tierra, caracterizó también a la nueva iglesia que surgía en la mitad del siglo pasado tomando forma legal en 1863, en los Estados Unidos. En Brasil, el mensaje adventista llegó a través de impresos que ingresaron en las colonias de inmigrantes alemanes y austríacos, en los estados de Santa Catarina, San Pablo y Espíritu Santo. Un libro muy conocido, “Der Grosse Kampt”(El Gran Conflicto), em alemán, llegó a manos del joven Guillerme Stein Jr., en la época prometido de María Krahembuhl. Este libro describe la historia universal bajo el enfoque religioso y bíblico, dando, además del vislumbre del pasado, una proyección en cuanto al futuro, en términos proféticos, teniendo como base especialmente los libros de Daniel y Apocalipsis. Después de su lectura, este joven resolvió unirse a la Iglesia Adventista del Séptimo Día, y fue bautizado en Brasil, en 1895, en las proximidades de Piracicaba, estado de San Pablo. En esta ocasión, ocurrieron otros bautismos en Santa Catarina, entre ellos estaba Guillermo Belz . Guillermo Belz nació en Pomerania, Alemania, en 1835. Llegó a Brasil y se estableció en la región de Braunchweig (hoy Gaspar Alto), cerca de 18 kilómetros de Brusque. Cierta ocasión, al regresar de comprar en la Villa de Brusque, notó algo especial en los papeles que envolvían las mercadurías. El papel de envoltorio tenía un texto escrito en alemán. La lectura del impreso dejó a Belz pensativo por varias semanas, hasta que, al visitar al hermano Carl, descubrió que éste había comprado un libro del alcohólico Frederich Dressler - libro que "coincidentemente" trataba, entre otras cosas, del mismo asunto del folleto. El libro era el Comentario Sobre el Libro de Daniel, de Urías Smith y también estaba escrito en alemán. Nacido en familia cristiana, Guillermo tenía el hábito de leer la Biblia. Después de estudiar profundamente la Palabra de Dios, a los cincuenta y cuatro años Guillermo se decide por la fe Adventista y se convierte en uno de los primeros a ser bautizado en Brasil. Belz y su familia se hicieron misioneros voluntarios en la región donde moraban, en el interior de Santa Catarina. Poco tiempo después, algunas familias se reunían para estudiar la Biblia. En mayo de 1893, por designación de la Asociación General de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, el misionero Albert B. Stauffer llegó a Brasil. Junto con otros misioneros, Stauffer diseminó la literatura adventista en Indaiatuba, Río Claro, Piracicaba y otras localidades. Así, los primeros interesados en el mensaje adventista, en San Pablo, fueron surgiendo. El mismo crecimiento aconteció en el Estado de Espíritu Santo, donde Stauffer distribuyó varios ejemplares del libro El Gran Conflicto, de la escritora Ellen White. Los adventistas que vivían en San Pablo y en Espíritu Santo, estaban totalmente ajenos a la existencia de los hermanos de Santa Catarina que hace algunos años profesaban la misma fe. En agosto de 1894, llegó a Brasil otro misionero adventista: Willian Henry Thurston. Willian, acompañado de la esposa Florence, llegó de los Estados Unidos con la misión de establecer un depósito de libros denominacionales en Río de Janeiro, para atender a los misioneros en Brasil. Thurston trajo dos grandes cajas de libros y revistas impresos en inglés, alemán y poca cosa en español. En la época, no había nada publicado en portugués, pues la Casa Publicadora Brasileña sólo iniciaría sus actividades a partir de 1900. Para llegar a su destino, muchos impresos eran despachados en navíos, otros en los barcos fluviales a vapor (o aún a remo), otros en carros de bueyes, en lomo de burro y, a veces, en algunos lugares, en las espaldas de los misioneros. En 1896 el matrimonio Stein comienza a trabajar en el Colegio Internacional de Curitiba, Paraná, la primera institución educacional Adventista de Brasil. Desarrollo cronológico resumido de la Iglesia Adventista en Brasil: 1884 - El paquete conteniendo diez revistas Heraldos de la Verdad, en alemán, llega a Brusque, SC. 1890 - Surgen los primeros seguidores de la fe adventista en Brasil. 1893 - Albert B. Stauffer, primer misionero enviado a Brasil por los líderes mundiales de la Iglesia Adventista, llega a San Pablo. 1894 - Albert Bachmeier encuentra adventistas en Brusque y en Gaspar Alto; W. H. Thurston llega a Río de Janeiro con dos cajones de libros, estableciendo un depósito de libros en aquella ciudad. 1895 - Pastor Frank H. Westphal llega a Río de Janeiro en febrero. Acompañado por Albert Stauffer, inicia un viaje realizando bautismos en San Pablo y terminando con la ceremonia bautismal de Gaspar Alto, en junio. El 8 de junio de 1895, la primer iglesia adventista de Brasil se establece con la inauguración de su templo en la ciudad de Gaspar Alto, Santa Catarina. En el mes de julio, los hermanos Berger llegan a Brasil para colportar. Pastor H. F. Graf llega a Brasil en agosto y, en diciembre, realiza el bautismo en Santa María de Jetibá, en el Espíritu Santo. Se crea la Misión Brasileña de la Iglesia Adventista. 1896 - Pastor Spies llega a Brasil y bautiza 19 personas en Teófilo Otoni, Minas Gerais; en julio comienza a funcionar el Colegio Internacional de Curitiba, PR, la primer escuela particular adventista. En el año 2000, la Iglesia Adventista del Séptimo Día es una comunidad mundial. Reune más de 11 millones de miembros y, otros millones, que la consideran su hogar espiritual.

domingo, septiembre 10, 2006

LA CAIDA DE BABILONIA

LA CAIDA DE BABILONIA En su primera mención en la revelación de Juan, Babilonia aparece como parte del mensaje de segundo ángel en capítulo 14:8 y dice así: "Y otro ángel le siguió, diciendo:Ha caído, ha caído Babilonia, aquella grande ciudad, porque ella ha dado á beber á todas las naciones del vino del furor de su fornicación.". Lo primero que se nombra es su caída, y se repite en el 16:19. La caída de Babilonia se nombra dos veces, antes de sugerirse que haya tal cosa como una Babilonia. Se le describe de manera completa en los capítulos 17 y 18. Babilonia era cosa tan horrenda que Juan quiso asegurarles a sus lectores que aquello tendría una existencia pasajera, antes de intentar describírlo. "Babilonia" es el nombre que Juan le dio a la alianza de las fuerzas satánicas en los días previos a la segunda venida del Mesías. "Babilonia" se refiere al espíritu de apostasía mundanal en la iglesia que ha apostado de la verdad. Sus orígenes están en Roma pero al final del conflicto de los siglos abarcará mucho más. Babilonia se manifesta mediante todo aquello que se ponga contra Dios y del lado del diablo. El mensaje de Apocalipsis 18 es muy parecido al lamento de Jeremías sobre el asolamiento de Babilonia (Jer. 50-51); en particular el incidente de la piedra echada al mar (v. 21; Jer. 51: 63-64). Babilonia ciudad del Eufrates, la ciudad maravilla del mundo antiguo, era la ciudad que había llevado cautivo al pueblo de Dios. Así, pues, Juan aplica el nombre a la potencia mundial que había de cautivar a la Iglesia. Roma era la Babilonia del Nuevo Testamento. Era la potencia mundial que ya había iniciado la persecución del pueblo neo-testamentario de Dios, así como la Babilonia literal había hecho antes. Quizás una de las razones por qué se le llama a Roma "Babilonia" en lugar de Roma, es que en tiempo de persecución era demasiado peligroso nombrar claramente a la ciudad como objeto de los juicios de Dios. Luego, también, según algunas interpretaciones, "Babilonia" era más que la Roma del N.T.; se aplicaba más específicamente a una Roma de días futuros y de una naturaleza diferente; a una malévola coalición en los últimos días. Aparte de la representación pictórica de Apocalipsis, otros pasajes del N.T. tales como 2 Tes. 2: 3-10; 1 Tim. 4:1-3; 2 Ped. 2; Judas 11 predicen en lenguaje claro el surgimiento y la ascendencia dentro de la Iglesia, de una potenicia apóstata. Este se extiende por todo el mundo mediante la fuerza y el engaño, notable por su justicia propia falsa, sus arrogantes blasfemas pretensiones, usurpaciones de prerrogativas divinas y persecusión del pueblo de Dios. En visión Juan vio una ramera y en su frente un misterio: MISTERIO, BABILONIA LA GRANDE, LA MADRE DE LAS FORNICACIONES Y DE LAS ABOMINACIONES DE LA TIERRA. La "Gran Ramera" es la "gran ciudad" que reina sobre los reyes de la tierra asentada sobre siete montes. Su nombre era "Babilonia" . Juan la vio sentada sobre una bestia bemeja (el Papado) que tenía siete cabezas y diez cuernos. Estaba vestida de púrpura, escarlata y piedras preciosas, el pago de su adulterio. Era madre de abominaciones (falsas doctrinas y mentiras, vea Zar. 5:6-10) y ebria de la sangre de los santos (por sus persecuciones). Los horrores de la Inquisición, (una de tantas persecuciones de la ramera) ordenadas por Roma, fueron más brutales y malévolos que las persecuciones romanos. La ramera es "Madre" de "fornicaciones y abominaciones". Sus hijas son aquellas que reconocen su supuesta "autoridad" . Las siete cabezas eran siete reyes de los cuales cinco habían caído. Los diez cuenos eran diez reyes que aún no habían recibido reino. La ramera es Babilonia y Babilonia es la ramera. La mujer y la ciudad son símbolos para la misma cosa. Juan la llama ramera porque ha prostituído la verdad de Dios por mentiras y tesoros de hombre. En el Antiguo Testamento, Dios usó el símbolo de una "ramera" para comparar a su iglesia, cuando se unió con los paganos (Isaías 1: 21). La iglesia que estableció Cristo se corrompió y prostituyó al aceptar en su seno doctrinas y prácticas paganas. Este adulterio de la Iglesia con el mundo al que se le llama "Babilonia", en su totalidad está condenado. Cuando cae Babilonia, el Cielo entero resuena de aleluyas (19:1-5). Luego siguen las alegres notas de la procesión nupcial, mientras el Cordero celebra matrinionio con su Esposa verdadera, la Jerusalén Celestial. "Ramera" indica la clase de mujer que es en contraste con la otra mujer que también es presentada como una ciudad (21: 2, 9, 10). La "Esposa del Cordero" es la "Nueva Jerusalén," la "Santa Ciudad". Ambas tienen dueños, una mujer pertenece a la Bestia, la otra al Cordero. Una es inmunda, la otra pura. Una se viste de escarlata, la otra de lino fino. Una está sentada sobre un trono de esplendor mundano; la otra, perseguida y escondida en el "desierto". Una está destinada a la condenación, la otra a la gloria eterna. La Iglesia aparece primero como una mujer pura. Luego ella adultera, y se venden al mundo por poder y riquezas. La desviación del propósito divino (predicar el Evangelio salvador al mundo) por anhelar el poder mundanal, comenzó a manifestarse en escala amplia dentro de la Iglesia en el 4to siglo. Cuando el Imperio Romano cesó de perseguir a la iglesia e hizo del cristianismio la religión oficial del estado, entonces la Iglesia dejó de testificar por Cristo y se convirtió en una entidad que usurparía para sí la autoridad que no le pertencecía. Se convirtió en la bestia que Juan vio. Las blasfemias incluyen a las pretensiones de infalibilidad papal, la supuesta autoridad para perdonar pecados, de conceder indulgencias, el rapto, la predestinación, la inmortalidad del alma, el espiritismo, el domingo como día de adoración y otras. La guerra contra los santos se interpreta como referencia a las persecuciones contra los hijos de Dios. Estas incluyen las papales de la Edad Media y de comienzos de la Reforma en las cuales algunos historiadores han calculado que perecieron más de 50,000,000 mártires a manos de Roma papal, lo cual constituye uno de los capitulos más crueles y brutales de la historia de la humanidad. Los 42 meses ó 1260 días se toman como 1260 años, la duración aproximada del Papado como potencia mundial, del siglo 6to al 18vo. Babilonia será juzgada por la Ley de Dios. Su uso del poder civil para imponer su credo en vez del amor de Jesús y su proliferación de mentiras y engaños es otra manifestación de su adulterio con el mundo ante los ojos de Dios. El Papado no ha sido único pecador, sino el más prominente en la historia de la iglesia. Pero el espíritu de Babilonia vive en las iglesias protestantes, y dondequiera que se rechace la Palabra de Dios por inventos humanos. La mundanalidad, el orgullo, el deseo por el poder, y el abandono de la fe antigua por comodidades mundanales, indican que Babilonia aún vive. Babilonia vivirá un poco más pero el Dios Altísimo ha declarado que caerá en la batalla del Armagedón.
Babilonia en la Historia Babilonia data de los principios de la civilización en la antigua Mesopotamia. Fue fundada por Nimrod como centro de su gobierno, y fue el lugar donde se construyó la torre de Babel. De acuerdo con Génesis 11:9, el nombre Babel significa confusion, y probablemente se deriva del hebreo Balal. La ciudad fue el centro de gobierno de varias dinastías, incluyendo a los amontas o amorreos, a la que perteneció Hamurabi, autor de un famoso código legal. Continuó siendo un importante centro religioso y cultural durante el tiempo del imperio de Asiria y luego volvió a ser una monarquía independiente y la cabeza de un poderoso imperio durante el tiempo de Nabopolasar y Nabucodonosor. Durante el reinado de este último, quien construyó los famosos jardines colgantes, Babilonia llegó a tener un perímetro de unos 16 km, convirtiéndose posiblemente en la ciudad más grande de la antiguedad En el 597 a. C., Nabucodonosor y sus ejércitos invadieron Palestina y capturaron la ciudad de Jerusalén. Tomaron a gran parte de la población como prisioneros y los sometieron al exilio en Babilonia. En el 586, once años más tarde, los babilonios regresaron a Jerusalén para poner fin a las rebeliones de los judíos y de su monarca y destruyeron el templo, el palacio real y asesinaron o deportaron a la mayoría de los habitantes que quedaban en la ciudad. Babilonia en la Escrituras En la Biblia, la palabra Babilonia aparece mayormente en el Génesis, en las profecías escritas en el tiempo de Nabucodonosor y en el Apocalipsis. El capítulo 11 de Génesis destaca los motivos que influyeron en la edificación de la torre de Babel 'Vamos -dijeron los antiguos-, edifiquémonos una ciudad y una torre, cuya cúspide llegue al cielo; y hagámonos un nombre, por si fuésemos esparcidos sobre la faz de toda la tierra" Fue claramente notoria su intención de colocar toda su confianza en las obras humanas y de rebelarse contra el deseo de Dios de que se esparcieran y poblaran la Tierra. Isaías 14:4 se refiere al "opresor... la ciudad codiciosa de oro" y alude al rey de Babilonia en términos que claramente se refieren también a Satanás (ver versículos 12 al 14). Jeremías profetizó su destrucción: "He aquí que será la última de las naciones; desierto, sequedal y páramo... porque pecó contra Jehová". Haciendo eco a las palabras de Jeremías, Apocalipsis 14:8 proclama: "Ha caído, ha caído Babilonia, la gran ciudad, porque ha hecho beber a todas las naciones del vino del furor de su fornicación". Más adelante, Babilonia aparece como la "gran ramera", "Babilonia la grande, la madre de las rameras y de las abominaciones de la tierra", representada por una mujer vestida de púrpura y escarlata. En el Apocalipsis, Babilonia adquiere un significado simbólico que va claramente más allá de la realidad histórica. Cuando se escribieron estas profecías sólo quedaban las ruinas de Babilonia. Las imágenes que se presentan hablan de una influencia pecaminosa que corrompe a todas las naciones de la tierra. "Salid de ella, pueblo mío -se nos invita-, para que no seáis partícipes de sus pecados, ni recibáis parte de sus plagas; porque sus pecados han llegado hasta el cielo, y Dios se ha acordado de sus maldades" . Este es un llamado de misericordia de Dios: una invitación a abandonar el error y abrazar la verdad; a desistir del pecado y buscar la santidad. Dios ama a aquellos a quienes llama, y él llama a todos. La profecía alude a Babilonia como la fuente de una influencia contaminante que se opone a Dios y a su verdad. Parece ser también un sistema de salvación ajeno al de Dios que ha persistido desde el comienzo de la historia. Es posible identificar instituciones humanas de antaño y de la actualidad, especialmente de carácter religioso, que se han ajustado a las características de la Babilonia simbólica de la profecía, pero el "concepto" de Babilonia no se limita a esto. Características de Babilonia En esencia, los elementos distintivos de la Babilonia profética son: (1) La salvación por las obras humanas, aparte de Dios, (2) la rebeldía contra la voluntad de Dios, y (3) la capacidad de confundir y contaminar a todo el mundo con sus doctrinas espurias, que desconocen o tergiversan verdades de las Sagradas Escrituras. Cualquier manifestación de estos elementos de error y confusión puede considerarse como producto de la influencia babilónica. Bajo el nombre de religión también se presentan numerosas doctrinas sospechosamente paganas. Están obteniendo popularidad la brujería, las ideas de la Nueva Era, y las antiguas religiones de los indios americanos y las culturas africanas. Existe un notable resurgimiento de la adoración de la naturaleza en la figura de una diosa llamada -entre otras cosas- Madre Tierra. Mientras que el Dios de la Biblia es trascendente, esta "diosa" se encuentra dentro de cada ser humano y en cada cosa de la naturaleza. En los Estados Unidos, comisiones de las iglesias presbiteriana, episcopal y metodista han recomendado a sus respectivas denominaciones que se acepten las relaciones entre homosexuales. Unido a estos fenómenos, religiones falsas están literalmente empobreciendo a sus adherentes por medio de pedidos continuos y exagerados de dinero. ¿Estamos presenciando un resurgimiento de Babilonia? Es cierto que las ruinas de la antiquísima metrópoli se están levantando lentamente, pero esta no es la Babilonia que nos preocupa más. La otra, la espiritual, es la que parece tomar nuevas fuerzas y arrastrar consigo a un número creciente de personas. La confrontación entre el bien y el mal recrudece, pero aún tenemos la oportunidad de escoger cuál ha de ser nuestra afinidad espiritual. ¿Seremos contaminados con el error que nos corrompe y aparta del Señor, o decidiremos salir de Babilonia y convertirnos en hijos de Dios y ciudadanos de la otra gran ciudad espiritual: la Nueva Jerusalén? El camino de Dios está trazado para nosotros en las Sagradas Escrituras. Toda otra senda puede conducirnos al fracaso y a la perdición eterna. Algunos errores propiciados por la Babilonia espiritual El abandono de la ley de Dios, en especial del cuarto mandamiento concerniente al sábado como día de reposo. En ningún lugar de las Sagradas Escrituras se menciona el domingo, o ningún otro día, como el día de reposo. Ver Exodo 20:8-11; Génesis 2:1-3; 5.Mateo 24:20. La creencia de que el alma es incondicionalmente inmortal. La Biblia asegura que "el alma que pecare, esa morirá" (Ezequiel 18:20). Ver también Job 14:2; Eclesiastés 9:5-6, 10; Salmo 146:4. La usurpación del lugar de Jesús como "solo Mediador entre Dios y los hombres" y por consiguiente de su función de sacerdote en el Santuario celestial (1 Timoteo 2:5). Ver Romanos 8:34; Hebreos 4:14-16; 7:22-28; 1 5. Juan 1:9-2.1. La adoración de ídolos o la veneración de los santos como si fueran capaces de interceder eternamente por nosotros. La Biblia prohíbe la adoración de cualquier otro ser fuera de Dios. Ver Exodo 20:3-6; Levítico 19:4; Deuteronomio 27:15; 5. Mateo 4:10. La negación de la plena divinidad y/o plena encarnación de Cristo. En Cristo habita la plenitud de la divinidad" (Colosenses 2:9). Ver 5. Juan 1:1-3; Filipenses 2:5-8; 1 5. Juan 4:2. La negación o distorsión de la doctrina bíblica de la creación y de la función de Dios como Creador. Ver Génesis 1 y 2; 5. Juan 1:3; Hebreos 1:1-2; Apocalipsis 14:6-7.

¿Qué es "el fin de la gracia"?

¿Qué es "el fin de la gracia"? "El que es injusto, sea injusto todavía: y el que es sucio, ensúciese todavía: y el que es justo, sea todavía justificado: y el santo sea santificado todavía. Y he aquí, yo vengo presto, y mi galardón conmigo, para recompensar á cada uno según fuere su obra ( Apoc. 22: 11). En Apocalipsis, está claro que antes de la segunda venida de Jesús Cristo, se decidirá el destino de toda persona. El juicio habrá terminado y no habrá apelaciones. En este momento aquellos quienes han rechazado el evangelio de Jesús nunca se convertirán a Cristo, y quienes aceptaron a Cristo serán sellados como Hijos de Dios. Fíjese que ésto sucede antes de la segunda venida que se menciona en el verso 12. Muchos creen que durante el milenio, Jesús gobernará la Tierra y muchos tendrán la oportunidad de aceptar a Jeús, pero el pasaje claramente muestra que no será posible. Lo que podemos llamar "el fin de la gracia de Dios" sucederá poco antes de la Segunda Venida. Podríamos llamarlo el "juicio pre-advenimiento". El octavo capítulo del libro nos brinda información de esto. Los versos 3 al 5 dicen: "Y otro ángel vino, y se paró delante del altar, teniendo un incensario de oro; y le fué dado mucho incienso para que lo añadiese á las oraciones de todos los santos sobre el altar de oro que estaba delante del trono. Y el humo del incienso subió de la mano del ángel delante de Dios, con las oraciones de los santos. Y el ángel tomó el incensario, y lo llenó del fuego del altar, y echólo en la tierra; y fueron hechos truenos y voces y relámpagos y terremotos." El altar y el incensario mencionados aquí se hallan en el Lugar Santo del Santuario, frente al velo de separación del Lugar Santo y el Santísimo. El Sumo Sacerdote ministraría como intercesor ante el altar quemando incienso, cuya dulzura representaba las oraciones de los fieles. El Sumo Sacerdote un día del año, el día de Expiación, después de completar todas las actividades preliminares en el Lugar Santo, procedería al Lugar Santísimo a representar a las personas ante Dios en Su Juicio. El ángel mencionado aquí es realmente nuestro Sumo Sacerdote, Jesús. La tirada del incensario ilustra la cesación de la mediación de Jesucristo como Sumo Sacerdote. Con el fin de Su mediación, o "el fin de la gracia de Dios", se ha decidido el destino de todo personas, el juicio de la humanidad se acabó. Noten a hora que los eventos que siguen "truenos y voces y relámpagos y terremotos" ocurren justo antes de caer las plagas finales (copas de ira de Dios) cuando las siete trompetas empiezan sonar. "Y uno de los cuatro animales dió á los siete ángeles siete copas de oro, llenas de la ira de Dios, que vive para siempre jamás. Y fué el templo lleno de humo por la majestad de Dios, y por su potencia; y ninguno podía entrar en el templo, hasta que fuesen consumadas las siete plagas de los siete ángeles. Y oí una gran voz del templo, que decía á los siete ángeles: Id, y derramad las siete copas de la ira de Dios sobre la tierra." Apoc. 15:7,8 y 16:1 ¿Ve el paralelo aquí con Apocalipsis 8? Antes de "el fin de la gracia de Dios" la humanidad tiene forma de llegar a Dios por medio de un intercesor, nuestro Sumo Sacerdote Jesucristo. Pero al acabar el juicio, ya no hay necesidad del Sumo Sacerdote. El Templo cierra a la humanidad para siempre. Si leen 16:2 al 21 verán un gran paralelo entre las 7 copas de la ira de Dios y las siete trompetas. Teniendo claro que las plagas siguen el "fin de la gracia", nos preguntamos: ¿a quiénes les caerán las plagas? Igual que en Egipto durante la esclavitud de Israel, las últimas plagas caerán sólo sobre los impíos, y no afectan a los siervos de Dios. Las plagas serán bastante claros a los impiós, pero como Faraón en los días de Moisés, endurecerán sus corazones y se irán completamente contra Dios y le blasfemarán en lugar de arrepientirse. Esto demuestra que ningún impío se arrepentirá y buscará de Dios, todo el mundo ha decidido previamente una manera o el otro. Verá, el "juico de Dios" no es verdaderamente Dios juzgando a los individuos, sino los individuos juzgando a Dios. Aquellos quienes aceptan a Jesucristo como su mediador serán salvos, lo han juzgado como digno Sumo Sacerdote. Aquellos quienes han rechazado a Jesucristo, lo habrán juzgado indigno como su mediador. Una vez la última decisión es hecha por la última persona, entonces la gracia de Dios cerrará, ya nadie requiere a un mediador. Es en este punto cuando Jesús lanzará al piso su incensario y las siete plagas postreras comenzarán a caer sobre el mundo impenitente

Los Siete Sellos

Los Siete Sellos
El Libro Sellado. Los secretos del futuro; el destino de la obra redentora de Cristo. Aquí la creación entera se interesa en el resultado de la lucha milenaria. Esta visión de Juan describe el plan que Dios tiene para poner fin a los grandes problemas que han asechado a la humanidad desde su origen. Vemos el sumo interés que Dios tiene en este asunto pues ha traído el dilema del pecado a un juicio final. El juicio es tan elevado que nadie es digno de hacerlo salvo el Cordero. Y es el León de Judá, el "cordero de Dios que quita el peado del mundo" el que puede quitar los sellos. Al comenzar la visión se presenta como guerrero, como león. Pero desde ahora en adelante es llamado "Cordero". El león es el poder; el cordero el sacrificio y el padecimiento. Por contradictorio que parezca, el secreto de su derecho fueron sus sufrimientos. Su majestad se halla en su mansedumbre. Los siete ojos representan la omnisapiencia. Los siete cuernos el poder que todo lo conquista. No sólo conoce el futuro, puede contemplarlo, evidencia plena de Su divinidad. Es una escena verdadermente transcendental. Los seres vivientes, los ancianos, las huestes angelicales y el universo entero está en éxtasis sobre la redención del hombre y la vindicación de Dios. Sólo Jesús puede poner estos problemas en su verdadera perspectiva, ya que sólo su amor puede desenmascarar el pecado tal como es. En el Calvario, Jesús obtuvo la victoria sobre el pecado, y es en su calidad de Vencedor es que puede abrir el libro sellado. La visión de los siete sellos demuestra que El está consciente de nuestros problemas y la seria actitud que toma con él. Demuestra que Dios permite que el pecado siga su curso sólamente por su amor abnegado y como creador sustenta la vida de aún aquellos en rebelión. Conforme se van abriendo los sellos, se presenta ante Juan los desastres políticos del Imperio Romano y su conversión llegando hasta su fin. Al hacer esto, presenta las consecuencias que ha tenido la apostasía y el mal que surgiría de lo que era bueno en su comienzo (descrito por los distintos colores de los caballos y jinetes). Empezando con el evangelio puro se pervierte hasta ser perseguidora, trayendo hambre (física y espiritual), desastres naturales y el temor que se apodera de los corazones de los hombres. Además cada sello es una señal bien definida del regreso de Jesús. Inmediatamente antes de su muerte dio señales que serían antes de su advenimiento. Es de suma importancia notar que por cuanto Juan escribe después de la caída de Jerusalén, estas señales son para el tiempo del fin. En conjunto con las siete iglesias y las siete trompetas, forman el andamiaje principal del la Revelación. Llevarán el relato de la visión hasta su fin. El escritor presenta las ideas para luego ampliar los conceptos con muchos detalles.

Daniel 9. La Profecía Bíblica Más Sorprendente

Daniel 9 La Profecía Bíblica Más Sorprendente
“Y él dijo: hasta dos mil trecientas tardes y mañanas; luego el santuario será purificado”. ¿De qué está hablando este versículo? ¿Qué evento del futuro está señalando Daniel 8:14? El relato bíblico muestra que Daniel quedó un poco confuso cuando él pensó acerca de este período de los 2.300 días. Los versículos 15 y 16 dicen: “Y aconteció que mientras yo Daniel consideraba la visión y procuraba comprenderla, he aquí se puso delante de mí uno con apariencia de hombre. Y oí una voz de hombre entre las riberas del Ulai, que gritó y dijo: Gabriel, enseña a este la visión”. De acuerdo a Daniel 8:17, ¿a qué período de tiempo se aplica la visión de los 2.300 días? La respuesta es, al tiempo del fin. Usted recordará que uno de los principios importantes de las profecías es la secuencia. Por lo tanto, la secuencia de las profecías del libro de Daniel, nos llevan desde los días en que vivió el profeta, considerando las épocas de los tiempos más importantes, hasta la segunda venida de Cristo. En Daniel 2, la visión de la imagen de Nabucodonosor, muestra los sucesos que habrían de acontecer desde los días de Daniel hasta la primera venida de Cristo. La visión de las cuatro bestias de Daniel 7, en la cual el león representa a Babilonia, el oso representa Medo-Persia, el leopardo a Grecia y la bestia con semejanza de dragón a Roma, aparecen además diez cuernos que representan la división del Imperio Romano y un cuerno pequeño que simboliza la apostasía, representada por medio de un poder religioso que se levantaría en los postreros días. Otra vez encontramos que este poder nacería en un tiempo oportuno y se prolongaría hasta los últimos días. El capítulo 8 de Daniel y la profecía de los 2.300 días, siguen este mismo patrón. La primera parte de la profecía de los 2.300 días al igual que la imagen de Daniel 2, y las bestias de Daniel 7, comienzan en los días de Daniel. Pero de acuerdo a la profecía, estos sucesos que tendrían sus comienzos en los días de Daniel y que se extenderían hasta nuestros tiempos, serían eventos significativos que dejarían huellas a través de la historia. Esta noche vamos a estudiar los eventos más sobresalientes de la profecía de los 2.300 días, que tienen sus comienzos en los días de Daniel y que se han desarrollado a través de la historia hasta llegar a nuestros tiempos y que aun se proyectan más allá de nuestros días.
¿Qué Significa Tiempo? En el versículo 17 dice: “Entiende, hijo de hombre, porque la visión es para el tiempo del fin”. Luego en el versículo 19 dice: “Y él dijo: He aquí yo te enseñaré lo que ha de venir al fin de la ira; porque eso es para el tiempo del fin”. Ahora se levanta la siguiente pregunta: ¿Cuánto es 2.300 días literales? La respuesta es, alrededor de siete años. Pero, ¿puede este período de siete años abarcar desde los días de Daniel hasta el tiempo del fin? El relato bíblico dice que Daniel vivió en los días de los imperios de Babilonia y Medo-Persia. Por lo tanto, siete años, desde los días de Daniel, no pueden llegar hasta el tiempo del fin. De acuerdo a la profecía bíblica,según lo estudiamos en la clase anterior, un día profético equivales a un año literal, esto es exactamente como en un mapa, un metro equivale a cierto número de kilómetros. Por consiguiente, los 2.300 días proféticos equivaldrían a 2.300 años. ¿Podemos estar seguros que este principio de día por año, se aplica al capítulo 8 de Daniel? ¿Cómo podemos estar absolutamente seguros que estas 2.300 tardes y mañanas no son 2.300 días literales, sino días proféticos, es decir 2.300 años literales? ¿Cómo podemos saber que esta interpretación procede de Dios? Hay tres principios que muestran, sin temor a duda, que ésta es de origen divino. 1.- Los 2.300 días proféticos se extienden hasta el tiempo del fin, y los 2.300 días literales que comienzan en los días de Daniel, no llegan hasta el tiempo del fin. 2.- El principio de día por año es de origen bíblico. Ver Números 14:34 y Ezequiel 4:6. 3.- Cada evento predicho dentro del período de los 2.300 años (siguiendo la aplicación de día por año) ocurre exactamente en el tiempo fijado. ¿Sabía usted que una de las partes de este período profético predijo con exactitud 400 años antes el bautismo de Jesús y el año exacto, incluyendo mes y día de la crucifixión de Jesús? Además de estos eventos grandiosos que vindican la fidelidad y la veracidad de la palabra de Dios, se predijo también con exactitud, 400 años antes, el año en que el evangelio dejaría de ser solamente para un pueblo escogido y se llevaría a los gentiles y también el año en que ese pueblo judío sellaría su destino como pueblo escogido de Dios. La razón por la cual sabemos que los 2.300 días deben ser 2.300 años, es porque los eventos que Dios predijo se irían cumpliendo dentro de este período de acuerdo a la interpretación de los 2.300 años. ¿Has escuchado el antiguo adagio que dice, “si te ajusta el zapato, póntelo?” Aplicando el sentido de este adagio, se podrá ver que el principio de día por año se ajusta a la profecía, pues todos los eventos se cumplen con marcada exactitud en el tiempo profetizado.
Daniel se Esfuerza por Entender.- Ahora llegamos a uno de los momentos más emocionantes, el momento del estudio de la profecía que nos llevará hasta el tiempo del fin. Talvez alguien pueda pensar que esto debe ser algo complicado. Veamos primeramente lo que le pasó a Daniel, versículo 26: “La visión de las tardes y mañanas que se ha referido es verdadera; y tú guarda la visión, porque es para muchos días”. Recordemos que en Daniel 12 fue dicho “cierra las palabras y sella el libro hasta el tiempo del fin”. La visión de los 2.300 días no se cumpliría en los días de Daniel, sino en el tiempo del fin. Versículo 17 dice: “Y yo Daniel quedé quebrantado, y estuve enfermo algunos días, y cuando convalecí, atendí los negocios del rey; pero estaba espantado a causa de la visión, y no la entendía”. Al terminar el capítulo 8 de Daniel, ¿entiende el profeta la visión? ¿A qué fue comisionado el ángel Gabriel de acuerdo al versículo 16? Al ángel se le dijo: “enseña a éste la visión”. Pero a la mitad de la explicación Daniel fue abatido y cayó sobre su rostro. Si Gabriel fue comisionado para hacer entender a Daniel la visión; y si Daniel fue abatido antes que el ángel terminara de explicar la visión, ¿qué espera usted que sea el tema del capítulo 9? De todos los capítulos del libro de Daniel, el 9 es el más complejo. Pero es también el más hermoso y más maravilloso. Los judíos tenían el siguiente dicho: “Maldito es el dedo de la mano del brazo del hombre que estudia el libro de Daniel”. ¿Por qué dijeron esto? Porque Daniel 9 presenta pruebas irrefutables que muestran que Jesús es el Mesías divino. Lo que se va a estudiar esta noche es algo específico. No es una sorpresa. La física, los cálculos y los idiomas extranjeros son ciencias específicas aunque algunas veces son complejas. Usted ha empezado a entender algunos de los principios básicos de la profecía y juntamente con esto, un amanecer de luz radiante ha empezado a penetrar en su mente con las más hermosas y gloriosas verdades bíblicas presentadas a través de Daniel 9. Por lo tanto, os invito esta noche a disponer de un momento más de concentración. Lo vamos a necesitar. No tenga temor en invertir ese tiempo, pues los premios y los dividendos son de incalculable valor eterno. Estoy seguro que usted se sorprenderá y quedará apasionado a medida que se desarrolla el estudio de esta noche. Y a medida que contempla el despliegue de este estudio, usted quedará pasmado y su mente será capturada no solo por la belleza de los diagramas numéricos, sino al ver eventos de la vida de Cristo cumplidos que fueron predichos muchos años antes de su nacimiento en esta tierra. Le aseguro que todo esto lo moverá y conmoverá su ser. Al concluir nuestro estudio de esta noche usted entenderá claramente que lo que estamos estudiando se relaciona tanto al juicio como al tiempo del fin. Daniel 9, comienza con una ferviente oración de parte del profeta. Daniel 9:2-4 dice: “En el año primero de su reinado, yo Daniel miré atentamente en los libros el número de los años de que habló Jehová al profeta Jeremías, que habían de cumplirse las desolaciones de Jerusalén en setenta años. Y volví mi rostro a Dios el Señor, buscándole en oración y ruego, en ayuno, cilicio y ceniza. Y oré a Jehová mi Dios he hice confesión diciendo: Ahorra, Señor, Dios grande, digno de ser temido, que guardas el pacto y la misericordia con los que te aman y guardan tus mandamientos”. Esta oración registrada en los versículos 2-20, es una de las más hermosas de la Biblia. Contiene los cuatro elementos básicos de una vida de oración exitosa. La oración no es una bebida medicinal que si se aplica en el tiempo correcto, produce resultados; la oración es una ciencia divina. La respuesta a una oración depende de principios básicos. En los versículos que acaban de mencionarse Daniel con sincera humildad expresa tristeza por su pecado y por los pecados de su pueblo. Con todo fervor confieza su pecado y el pecado de su pueblo, reconoce su pecaminosidad, su rebelión y su desobediencia. Pero también reconoce que Dios es el único digno y justo que puede extender su misericordia y su perdón hacia su pueblo. Algo que debe ser considerado antes de seguir más adelante, es que la confianza de Daniel en Dios está basada en el hecho de que El es un Dios justo, misericordioso, perdonador y digno de confianza. El reconoce las bondades infinitas de ese Dios supremo, por lo tanto, con ferviente fe suplica le responda. Escuchemos su ferviente apelación de fe registrada en el versículo 19: “Oye, Señor; oh Señor, perdona; presta oído, Señor, y hazlo; no tardes, por amor de ti mismo, Dios mio; porque tu nombre es invocado sobre tu ciudad y sobre tu pueblo”. Daniel es llevado cautivo en el año 606 a.C. Como resultado de la desobediencia del pueblo de Israel, Jeremías había predicho que la nación sería llevada cautiva. Al estudiar el libro de Daniel encontramos que Dios en su amor tiene un límite para todas las cosas. En este estudio encontramos que Israel por su desobediencia hacia Dios fue puesto en cautividad por Babilonia y luego por Medo-Persia por un periodo de setenta años. Al aproximarse el fin de las setenta semanas las décadas se sucedían una a la otra. Ahora al iniciarse el capítulo 9 del libro de Daniel es justamente cuando están por cumplirse los setenta años de cautividad. Dios en visión le dice a Daniel, “el período de la profecía de Jeremías está por llegar a su fin. Los setenta años de cautividad están por terminarse. Pero después que Israel salga de esta cautividad (recordemos como Babilonia conquistó a Jerusalén, quemó la ciudad y llevó cautivo al pueblo) voy a darle otra oportunidad para que pueda mostrar su fe y su obediencia y pueda servirme otra vez. Si después de esta oportunidad ellos no son fieles, leales y obedientes yo los desampararé y no serán más mi pueblo escogido”. La razón para la cautividad de Judá está claramente establecida en la oración de Daniel. Ver Daniel 9:5-6: “Hemos pecado, hemos cometido iniquidad, hemos hecho impiamente, y hemos sido rebeldes, y nos hemos apartado de tus mandamientos y de tus ordenanzas. No hemos obedecido a tus siervos los profetas, que en tu nombre hablaron a nuestros reyes, a nuestros príncipes, a nuestros padres y a todo el pueblo de la tierra”. El pueblo de Judá se rebeló contra Dios, por esta razón fue llevado cautivo. La raiz causante de todo pecado es la rebelión interior contra Dios que finalmente conduce a la persona a la desobediencia. 1 Juan 3:4 dice: “El pecado es trasngresión de la ley”. El blanco principal de Dios es conducir a su pueblo de la desobediencia hacia la obediencia, de quebrantar la ley a guardar la ley; de una vida desordenada a una vida de lealtad a Dios.
La Paciencia de Dios.- Una de las grandes lecciones que aprendemos al estudiar la vida y la historia del pueblo de Israel es ver como Dios prolonga su paciencia y su amor. Algunas veces cuando estamos desanimados decimos, bueno, por un período de tiempo hice lo que sabía que era correcto, pero después volví a vivir esa vida desordenada. Pero al ver como Dios soportó al pueblo de Israel, nuestro punto de vista es cambiado. Israel sirvió a Dios, pero pronto llegó el tiempo cuando se rebelaron contra El. Pero aun en esa situación Dios fue paciente y benigno con ellos. Vez tras vez ellos se alejaron y se rebelaron, mas El con paciencia y amor los volvía a traer hacia Sí mismo. ¿No es esto una gran noticia para nosotros? Después de haber estado en contacto con la gente por mucho tiempo, he aprendido que muchos mantienen una sonrisa en su exterior, pero en su interior hay un corazón quebrantado. La carga que llevan es pesada, la culpabilidad que hay en su ser no les permite conciliarse con la paz. Si hay alguno que está experimentando esta experiencia esta noche, yo le tengo buenas nuevas. El Dios que vamos a estudiar es un Dios que perdona. Es un Dios que cuando nosotros pecamos contra El, pero volvemos hacia El con el corazón contrito y humillado, buscando el perdón, El nos perdona y nos acepta otra vez como si nunca hubiéramos pecado, no importa que culpabilidad exista en nuestro ser o que clase de carga estemos llevando. Dios removerá nuestra carga y perdonará nuestro pecado. Dios restaurará en nuestro ser ese sentimiento que nos haga sentir que somos dignos de ser llamados sus hijos. Dios se agrada en libertar al hombre de su pecado, en sacarlo del horror a la belleza y llevarlo al gozo de servirle otra vez. Israel estaba ya para salir del período de cautividad. Ahora se encuentra frente a una nueva oportunidad. Daniel comienza su oración de esta manera, ¿qué significa esta profecía de los 2.300 días? Mientras Daniel estaba orando, el ángel Gabriel, quien había empezado a explicar la visión en el principio, viene como una respuesta a la oración de Daniel. Veamos lo que dice Daniel 9:21-22: “Aun estaba hablando en oración, cuando el varón Gabriel, a quien había visto en la visión al principio, volando con presteza, vino a mí como a la hora del sacrificio de la tarde. Y me hizo entender, y habló conmigo, diciendo: Daniel ahora he salido para darte sabiduría y entendimiento”. ¿Tiene usted alguna idea del lapso de tiempo que ocurre desde el momento en que Daniel se desmaya, en el capítulo 8, y la llegada del ángel en el capítulo 9? Esto lo podemos saber. En Daniel 8:1 dice que él recibió la visión en el año tercero del reinado del rey Belsasar, y en Daniel 9:1-3 muestra que fue en el año primero del rey Darío, cuando Daniel recibe la respuesta a su oración. ¿Cuánto tiempo hay entre el año tercero del reinado de Belsasar y el primer año del reinado del rey Darío? Aunque los registros antiguos no dan un tiempo exacto, sabemos que fue por lo menos un período de ocho años o entre ocho y doce años. Esto nos lleva a la conclusión, que Daniel estuvo orando por un período de ocho años para poder tener la interpretación de la visión. Es decir, estuvo orando ocho años para recibir contestación a su oración. Fue al final de este largo período de oración cuando Dios contestó su oración y el ángel Gabriel vino a Daniel como una respuesta a su oración. Me gustaría saber si hay alguien aquí que ha estado orando por mucho tiempo y finalmente concluye que Dios no contesta su oración. Y se pregunta, ¿qué es lo que hace Dios? ¿Será que está descansando todavía? Daniel oró por lo menos ocho años. ¿Por qué no contestó Dios su oración inmediatamente? El Señor no contestó su oración al instante porque tenía una obra que realizar en las vidas del pueblo de Daniel antes que ellos estuvieran listos para salir de la cautividad. Si usted no recibe una respuesta inmediata a su oración, no se desanime, no desista de su propósito. Daniel oró por muchos años. Persistió en la oración, y al tiempo debido y en la forma más adecuada Dios contestó su oración. Veamos la forma en que lo describe Daniel 9:23: “Al principio de tus ruegos fue dada la orden, y yo he venido para enseñártela, porque tú eres muy amado. Entiende, pues, la orden, y entiende la visión”. El ángel Gabriel dice: “Daniel, Dios te ama demasiado; te valoriza en alta estima especialmente por tu persistencia en la oración aun cuando no recibías respuesta. Por esta cualidad que hay en ti, tú eres considerado en alta estima”. Cuando usted empieza a orar, y pide fuerza o victoria, Dios va a impresionar en su mente que usted es altamente estimado ante su presencia. Va a hacerle sentir que usted no ha sido privado del cielo. Que usted no ha sido despreciado. Que usted es altamente estimado. Dios le va a fortalecer mientras usted pelea la batalla contra el pecado, exactamente como El fortaleció a Daniel cuando estaba debilitado. De paso, ¿recuerda usted el texto del Nuevo Testamento que muestra cuando Pedro vino a Jesús y le dice: “Hasta cuántas veces debe una persona perdonar si su hermano peca contra él? ¿Hasta siete veces?”. Pedro pensó que siete, por ser un número perfecto, ya era suficiente. Pero, ¿qué le dijo Jesús? Jesús le dijo: “No te digo siete, sino hasta setenta veces siete”. ¿Cuánto es setenta veces siete? 490. ¿Qué le quería decir Jesús a Pedro? Quería decirle lo siguiente: Pedro, por 490 años he sobrellevado las cargas del pueblo de Israel. Cuando tú logres sobrellevar las cargas de tu hermano por 490 años, entonces se empezará a consumir tu misericordia. Pero, ¿cuál es la realidad que Cristo quiere enseñarle a Pedro? Lo que El quiere darle a entender, es que, es imposible que un ser humano en toda su vida, pueda agotar el inmenso amor de Dios. En otras palabras, Pedro, lo que tú necesitas es esa buena voluntad que te haga sentir ese deseo de perdonar, perdonar y seguir perdonando. Jesús estaba tratando de que Pedro entendiera cómo El había sobrellevado las cargas del pueblo judío por 490 años, que El había estado con ellos todos los días de su cautividad. ¡Oh que maravilloso amor! Amor misericordioso y perdonador.
Punto de Partida.- A los judíos les fueron dados 490 años de cautividad, y estos corresponden a la primera parte de la profecía de los 2.300 años. ¿Cuándo comienza el período de los 2.300 años? ¿Cuándo comienza el período de los 490 años? El período de los 490 años es la porción más pequeña del período total de la profecía. Ver Daniel 9:25 y el diagrama que está a continuación. 2.300 años 490 años Cortadas o Determinadas Sobre el Pueblo Judío.- “Sabe, pues, y entiende, que desde la salida de la orden para restaurar y edificar a Jerusalén hasta el Mesías Príncipe, habrá siete semanas, y setenta y dos semanas, se volverá a edificar la plaza y el muro en tiempos angustiosos”. Esto dice, “Sabe, pues, y entiende, que desde la salida de la orden para restaurar a Jerusalén”. Dios predijo que al fin de los setenta años de la profecía de Jeremías, el pueblo de Daniel sería libertado de su cautividad. Es pues, desde el tiempo que pasó el decreto para restaurar y edificar los muros de Jerusalén y de la liberación de su cautividad, cuando Dios extiende su misericordia 490 años más. Siendo que ambos períodos proféticos, el de los 2.300 años y el de los 490 años comienzan en el momento cuando se da el decreto para restaurar a Jerusalén, ¿hay alguna evidencia en la Escritura que diga cuándo fue dado este decreto? Este es uno de los puntos más cruciales de la profecía. Porque esta fecha es el ancla y fundamento de toda la profecía. Veamos lo que dice Esdras 7:11-15: “Esta es la copia de la carta que dio el rey Artajerjes al sacerdote Esdras, escribe versado en los mandamientos de Jehová y en sus estatutos a Israel: Artajerjes rey de reyes, a Esdras sacerdote y escriba erudito en la ley del Dios del cielo: Paz. Por mí es dada orden que todo aquel en mi reino, del pueblo de Israel y de sus sacerdotes y levitas, que quiera ir contigo a Jerusalén, vaya. Porque de parte del rey y de sus siete consejeros eres enviado a visitar a Judea y a Jerusalén, conforme a la ley de tu Dios que está en tu mano; y a llevar la plata y el oro que el rey y sus consejeros voluntariamente ofrecen al Dios de Israel, cuya morada está en Jerusalén”. El Artajerjes de Esdras 7, dio el decreto. El dijo: “El tiempo que Israel ha estado en cautividad ya es suficiente”. Ciro había dado un decreto. Darío ordena que ese decreto sea cumplido. Pero muy pocos de los judíos salieron para cumplir el decreto. Pero cuando llegamos a los días del rey Artajerjes, él no sólo refuerza el decreto, sino que provee protección y medios para el regreso de los judíos. Cuando Darío y Ciro dieron su decreto, muchos de los judíos estaban tan cómodos en su esclavitud y en su cautividad que no quisieron volver a Jerusalén. Pero en los días de Artajerjes fue cuando Israel volvió a Jerusalén. No perdamos de vista este punto. Hoy, hay muchos que están bien cómodos en su cautividad. Ellos saben que son esclavos, esclavos del alcohol o del tabaco. Algunos son esclavos del apetito o de un temperamento incontrolable, pero ellos están cómodos en su cautiverio. La manera de ser libertados de esa esclavitud ya ha sido preparada, pero ellos siguen siendo esclavos de un mal temperamento o de una maldición. Ellos saben que son esclavos, pero se sienten muy cómodos en esa esclavitud. Dios quiere darles la libertad que sólo se encuentra en Cristo Jesús.
La Venida del Mesías.- Finalmente los judíos salieron. La fecha del decreto del rey Artajerjes es 457 a.C. Desde que se ha encontrado la fecha del decreto y que es también la fecha de partida de la profecía, toda la profecía de los 2.300 años se ajusta a ella, como las partes de un rompe-cabezas se ajustan al molde. Daniel 9:25 muestra que 500 años antes que Cristo naciera, ya se había predicho la fecha de su bautismo: “Sabe, pues, y entiende, que desde la salida de la orden para restaurar y edificar Jer (547 a.C.) hasta el Mesías Príncipe, habrá siete semanas, y setenta y dos semanas; se volverá a edificar la plaza y el muro en tiempos angustiosos”. Mesías significa “Ungido”. De acuerdo a la profecía, desde 457 a.C. hasta el ungimiento del Mesías habría sesenta y dos semanas proféticas. La Escritura dice, que hasta el Mesías habría siete semanas y sesenta y dos semanas. Siete semanas y sesenta y dos semanas dan un total de sesenta y nueve semanas, estas multiplicadas por siete (69 x 7 = 483) dan un total de 483 días proféticos o años literales. De acuerdo a la Escritura, desde 457 a.C. hasta el fin de los 483 años literales, nos lleva al año 27 d.C. ¿En qué año fue ungido el Mesías? ¿Qué sucedió en el año 27 d.C.? Ver Lucas 3:1: “En el año decimoquinto del imperio de Tiberio César, siendo gobernador de Judea Poncio Pilato, y Herodes tetrarca de Galilea, y su hermano Felipe tetrarca de Iturea y de la provincia de Traconite, y Lisanias tetrarca de Abilinia”. Aquí dice, “en el decimoquinto año del reinado de Tiberio César”. De acuerdo a los registros romanos, el decimoquinto año del reinado de Tiberio César, fue el año 27 d.C. ¡Qué sucedió en este año? Lucas hace una mención especial, ¿por qué? Ver Lucas 3:21-22: “Aconteció que cuando todo el pueblo se bautizaba, también Jesús fue bautizado; y orando, el cielo se abrió, y descendió el Santo Espírito sobre El en forma corporal, como paloma, y vino una voz del cielo que decía: Tú eres mi Hijo amado; en ti tengo complacencia”. En el año 27 d.C. justamente como la profecía lo había predicho 500 años antes, Cristo fue ungido con el Espíritu Santo a la hora de su bautismo. Daniel 9 dice, “desde la salida del decreto para restaurar y edificar Jerusalén”, (es decir desde 457 a.C.) “hasta el Mesías Príncipe” habrán sesenta y nueve semanas proféticas o sea 483 años. Cuando figuramos esto en forma numérica, nos lleva al año 27 d.C., y Cristo fue bautizado exactamente en ese año, de acuerdo como la profecía lo había establecido. Cuando Jesús fue bautizado El reconoció que este acto era un cumplimiento de la profecía de Daniel. Ver Marcos 1:9-11, 15. Es posible que alguien se pregunte, ¿qué cambio puede hacer todo este aspecto matemático en mi vida? Cabe decir, que esto puede tener un tremendo impacto en su vida. Pero, veamos. Si Jesús vino como hombre o como un buen hombre o tal vez como un gran maestro de los aspectos morales, ¿qué diferencia hay entre Cristo y Buda o entre Cristo y Mahoma, o cualquier otro gran maestro? ¿No son acaso buenos hombres todos? Pero, si Cristo es el Mesías, si es el divino Hijo de Dios, y Daniel predijo su bautismo 500 años antes que esto sucediera, y podemos mostrar matemáticamente, históricamente y proféticamente que El vivió en carne aquí en la tierra y que todo lo profetizado se cumplió al pie de la letra, entonces hay una gran diferencia. Aun más, esto nos asegura que la oferta de la vida eterna no es un sueño o especulación, sino una realidad. Esto es algo substancial. Ver Marcos 1:9-11: “Aconteció en aquellos días, que Jesús vino de Nazaret de Galilea, y fue bautizado por Juan en el Jordán. Y luego, cuando subía del agua, vio abrirse los cielos, y al Espíritu como paloma que descendía sobre El. Y vino una voz de los cielos que decía: Tú eres mi Hijo amado, en Ti tengo complacencia”. Ahora veamos el versículo 15: “Diciendo: el tiempo se ha cumplido y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos y creed en el evangelio”. Jesús después de ser bautizado dijo: “el tiempo se ha cumplido”. ¿De qué tiempo está hablando El? Pablo dice en Gálatas 4:4, “mas venido el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo”. La profecía de los 483 años, se había cumplido, el tiempo de gracia que se había extendido para los judíos, estaba por terminarse. Ahora el Señor había dado un período de gracia al pueblo judío, les había enviado profeta tras profeta, ahora les envía al Hijo. Y como había sido predicho en la profecía, el Hijo es bautizado, ungido y Dios confirma desde los cielos que éste es su Hijo amado. Todo lo predicho por la profecía se ha cumplido y esto es emocionante, pero no es todo. La profecía contiene algo más emocionante. Volvamos a Daniel 9. Muerte del Mesías.- De los 490 años, 483 han sido ya cumplidos. Si partimos del año 457 a.C., los 483 años llegarían al año 27 d.C. Para llegar al cumplimiento de los 490 años, nos quedan siete años. Este período de tiempo fue dado a los judíos para que mostraran su rebelión final directamente contra el Hijo de Dios. Ver Daniel 9:26: “Y después de las sesenta y dos semanas se quitará la vida al Mesías, mas no por sí”. En algun tiempo después del año 27 d.C., sería quitada la vida al Mesías. El profeta Isaías dice: fue cortada no por sí misma, sino por las transgresiones de su pueblo. ¿Cuándo sería quitada la vida del Mesías? Ver Daniel 9:27: “Y por otra semana confirmará su pacto con muchos”. ¿De qué pacto se está hablando? ¿Con quién hizo Dios un pacto? Después de la cautividad de los setenta años, Dios dijo: “Voy a darte 490 años más”. Este es el pacto que se menciona aquí. Pero, si ustedes continúan rebelándose contra Dios, dijo el Señor: “Yo voy a terminar ese pacto con ustedes y el mensaje de salvación será llevado a otros pueblos”. De la profecía de los 490 años o 70 semanas, 69 de ellas se han cumplido ya. Esto quiere decir que nos falta sólo el cumplimiento de una semana. El versículo que ha sido leído dice: “Y por otra semana confirmará el pacto con muchos”. Es decir, en esta semana El va a confirmar su pacto con su pueblo, el pueblo escogido, el pueblo judío. Si su pueblo no se arrepiente, entonces el evangelio será llevado a los gentiles. Pero, ¿qué sucederá al fin de esa semana? Ver Daniel 9:27: “Y por otra semana confirmará el pacto con muchos; a la mitad de la semana hará cesar el sacrificio y la ofrenda. Después con la muchedumbre de las abominaciones vendrá el desolador, hasta que venga la consumación, y lo que está determinado se derrame sobre el desolador”. Sabiendo ya que las 69 semanas han tenido su cumplimiento en el año 27 d.C., nos resta ver solo el cumplimiento de esa semana. Si ésta la colocamos en días, encontraremos que estos siete días tendrían su cumplimiento en una fecha posterior, pero Daniel dice: “a la mitad de la semana hará cesar el sacrificio y la ofrenda”. ¿Cuánto es la mitad de la semana? Tres días y medio o años de acuerdo a la interpretación profética que hemos venido siguiendo. De acuerdo a la profecía, algo tiene que suceder al fin de este período. Ya se ha estudiado que los 483 años llegan al año 27 d.C. Si se añade a esta fecha los tres días y medio, nos llevaría al año 31 d.C. ¿Qué sucede en esta fecha? La Biblia dice, que cesará el sacrificio y las oblaciones. Es bien sabido que en esta fecha el Mesías fue crucificado. El suceso es, la crucifixión de Jesús. Una cosa sorprendente, el decreto para restaurar y edificar Jerusalén fue dado en el otoño del año 457 a.C. El cumplimiento de los 483 años que llegaron al año 27 d.C., se cumplieron en el otoño de ese año. Pero la mitad de la semana o los tres días y medio nos llevan a la primavera del año 31 d.C. Esta es la fecha cuando la Pascua se celebraba. Es exactamente en el día de la Pascua cuando Jesús es crucificado. El sacerdote de Israel estaba listo para sacrificar el cordero pascual, pero en el momento que iba a efectuar el sacrificio, el cuchillo cae de su mano, el velo del templo se rompe en el centro de arriba hacia abajo, el cordero escapa de su mano. Este era el momento cuando el Hijo de Dios, el Cordero de Dios, estaba expirando en la cruz. Cristo fue crucificado en el año 31 d.C., conforme lo había predicho la profecía. El apóstol Pablo en 1 Corintios 5:7 dice: “Porque nuestra Pascua, que es Cristo, ya fue sacrificada por nosotros”. Jesús el inmaculado Hijo de Dios, fue crucificado en la cruz por ti y por mí. Sufrió solo en el Calvario, por los pecados de la raza humana. Sabiendo que podía sufrir la muerte eterna, decidió morir por ti y por mí. Aquel que había existido con el Padre, siendo uno con el Padre, decidió entrar en los dominios de la muerte para que tú y yo pudiésemos entrar en los dominios de la vida. El experimentó los dolores de la experiencia de la separación para que tú puedas experimentar el gozo de la unión con Dios. La Última Oportunidad de Israel.- Cristo el Mesías de la profecía, fue crucificado en la fecha exacta que el profeta Daniel profetizó 500 años antes. El fue crucificado exactamente en la mitad de la semana, como lo establece la profecía. Pero, para que la profecía sea totalmente cumplida, falta el cumplimiento de tres días y medio. Esta fecha nos llevaría al año 34 d.C. Esta es la fecha cuando el Sanedrín judío pasó su decreto oficial negando toda acusación y responsabilidad de haber crucificado al Mesías, y culminaron su decisión con el apedreamiento de Esteba. Por lo tanto, a partir de esta fecha, el Evangelio fue llevado a los gentiles. Ver Hechos 6 y 7. Una vez más, la misericordia de Dios es revelada. Después que la nación judía dio muerte a Jesús, Dios pacientemente esperó por tres años. Durante estos tres años, trató de impresionar en sus mentes la veracidad de la divinidad de Cristo. Pero, finalmente fueron abandonados y dejaron de ser una nación escogida. Hasta aquí se ha visto el cumplimiento de la primera parte del total de la profecía. Los 490 años han tenido su cumplimiento en el bautismo, crucifixión y rechazo de Jesús. Y como resultado, la extensión del Evangelio a otras naciones. Pero la profecía de los 2.300 años, continúa más allá de esta fecha. Si se restan de los 490 años que ya tuvieron su cumplimiento en el año 34 d.C., todavía nos quedan 1.810 años, que nos llevarían al año 1.844 d.C. La Hora del Juicio.- En la misma forma como se cumplió el bautismo de Jesús en el año 27 d.C., su crucifixión en el año 31 d.C., y la expansión del evangelio en el año 34 d.C., así también Cristo en 1.844 d.C. entró en una obra especial de limpieza en el santuario celestial. Estamos viviendo en un tiempo especial conocido como el tiempo del juicio o la hora del juicio. En el libro de Apocalipsis, Jesús enfáticamente declara: “He aquí Yo vengo pronto, y Mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra”. Siendo que Jesús regresa y trae una recompensa con El, es necesario determinar su regreso y quién ha de recibir ese galardón. A través de las edades la gran controversia se ha marcado más y más entre el bien y el mal. Satanás ha usado en una forma efectiva a los dirigentes políticos, los reinos y los poderes religiosos para oprimir al pueblo de Dios. El punto focal del esfuerzo titánico entre las fuerzas celestiales y las del infierno, es la mente. Cada ser humano encara su decisión eterna. ¿Va él a permitir que Jesús reine supremo en su vida? ¿Rendirá usted su mente a Cristo? ¿Es el yo el centro de interés en su vida? Si Cristo, cuando venga, llevara al cielo hombres y mujeres con semillas de rebelión, acaso, ¿no se continuaría el conflicto entre Cristo y Satanás, otra vez? El juicio que se ha estado realizando desde 1.844, revela al universo si los hombres y mujeres que han de ser salvos, han sido en realidad leales a Dios. Amigo, nosotros estamos viviendo esta noche en la hora del juicio. De la misma forma como los del Israel antiguo que no se arrepintieron, dedicando sus vidas a Dios en sincera confesión y fueron cortados, así también nosotros estamos viviendo en un momento solemne, importante y hasta crítico de la historia. ¿Has tú, en este momento, rendido tu vida a Cristo? Sabiendo que el juicio se está realizando en el cielo, ¿has fijado ya tu destino? Este es tu momento. Hay muy poco que hacer con el pasado. El futuro puede no ser una realidad. Pero este es tu momento. Por qué no le dices al Señor: “Esta noche te doy mi vida. Perdona mis pecados, y por Tu gracia prepárame para Tu reino eterno”.